jueves 18 de julio de 2024 - Edición Nº2052

SALUD PÚBLICA | 7 jun 2024

Salud sexual y reproductiva

Desde su implementación, el implante subdérmico aumentó 1500%

Conocido comúnmente como "chip", el implante subdérmico tiene una eficacia anticonceptiva mayor al 99% y una tasa de adherencia superior al 80 %. Política pública y equidad en el acceso.


El implante subdérmico forma parte de la política de salud sexual y reproductiva de Argentina desde el 2014 como uno de los métodos anticonceptivos hormonales que se ofrecen en forma gratuita en hospitales y centros de atención primaria. Con una cantidad inicial de 12.420 unidades, en 2022 esa cifra se elevó a 206.524 implantes distribuidos en el año, representando un aumento del 1.563% en ocho años.

Esta estrategia, impulsada por la Dirección de Salud Sexual y Reproductiva de la Nación (DSSyR), y recomendada por la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, el Fondo de Población de las Naciones Unidas y sociedades científicas nacionales e internacionales, es una política orientada prioritariamente a adolescentes y mujeres con cobertura única del sistema público, que prevé entre otros efectos la disminución de costos en anticoncepción y en atención de embarazos no planificados para el subsistema sanitario estatal.

 

¿Qué son?

Los implantes subdérmicos son un tipo de anticoncepción hormonal que tienen la ventaja de ser un método de larga duración y sólo de progestágeno; que permite evitar los efectos adversos de los estrógenos en aquellas personas con capacidad de gestar que los tengan contraindicados. Los implantes son pequeños cilindros o varillas flexibles que se colocan debajo de la piel en la cara interna del brazo y liberan progestágeno en dosis suficientes para suprimir la ovulación. Tienen una duración de tres a cinco años, con una eficacia anticonceptiva mayor al 99%,  alta tasa de adherencia al año (mayor al 80 %) y su acción anticonceptiva es reversible de inmediato.

El implante subdérmico es asimismo adecuado para casi todas las personas con capacidad de gestar y al ser un anticonceptivo de larga duración, demostró tener una mayor eficacia en la  prevención de embarazos no intencionales en comparación con los métodos de corta duración, además de tener la ventaja de ser un método reversible muy eficaz, sin efectos secundarios estrogénicos.

Un dato importante -que advierte la alta adherencia- es que se puede utilizar inmediatamente después de un parto sin alterar la lactancia e inmediatamente después de un aborto, a la vez que se puede discontinuar su uso en cualquier momento y recuperar la fertilidad rápidamente.

 

Adherencia y satisfacción

Los resultados del estudio “Aceptabilidad y continuidad del uso del implante anticonceptivo subdérmico entre adolescentes y mujeres jóvenes en Argentina” publicado en abril de 2022 respaldan la política pública de distribución gratuita de implantes en el sector de la salud pública y advierte que “esta es una política pública sostenible que contribuye a la equidad y el acceso a métodos anticonceptivos efectivos” en tanto que “es apropiado para adolescentes y mujeres jóvenes y también reducirá los embarazos no deseados”.

El estudio de cohorte retrospectivo se basó en una encuesta telefónica de una muestra aleatoria de 1101 usuarios de implantes registrados en el Ministerio de Salud sobre la continuación del uso, la satisfacción con el método y los efectos secundarios, y los motivos de la extracción. Para el relevamiento se utilizaron estadísticas descriptivas y análisis de regresión multivariado para explorar la asociación entre la adherencia y haber recibido asesoramiento anticonceptivo, satisfacción y efectos secundarios.

Entre los resultados se encontraron altos niveles de adherencia (87%) y satisfacción (94%). Los efectos secundarios comunes informados fueron amenorrea o sangrado poco frecuente, aumento de peso percibido, aumento del sangrado menstrual y dolores de cabeza. En tanto, entre las adolescentes que indican haber recibido consejería anticonceptiva aumentó la comodidad, mientras que el sangrado frecuente a los seis meses dificultó la confianza. Finalmente, aquellas participantes que tenían antecedentes de un parto anterior o que habían elegido el método principalmente, manifestaron tener menos probabilidades de solicitar la extracción del implante.

 

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