La ciencia detrás de los medicamentos no solo está en descubrir nuevas moléculas, sino en garantizar que esos tratamientos lleguen a las personas con seguridad, estabilidad y al menor costo posible. En este marco, una investigación desarrollada en la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) pone el foco en un aspecto clave: el diseño de fármacos sólidos mejorados, con mayor estabilidad físico-química y potencial para facilitar la producción, el acceso y la calidad terapéutica de los medicamentos.
Medicamentos más seguros
El equipo liderado por el químico Eduardo Gutiérrez, dentro de la Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia de la UNSL, trabaja desde hace años en una línea de investigación que aplica la ingeniería cristalina al diseño racional de materiales farmacéuticos sólidos. Esta disciplina, que integra química, cristalografía y ensamblaje molecular, busca entender y controlar cómo se organizan las moléculas activas en los fármacos en estado sólido, un factor determinante para su estabilidad, seguridad y eficacia terapéutica.
Los medicamentos en forma sólida -tabletas o comprimidos- son la forma más común de tratamiento por vía oral. Pero no todos los principios activos se comportan igual: algunas formas sólidas son más propensas a degradarse, perder eficacia o presentar variaciones en su disolución y absorción en el organismo. La investigación apunta justamente a superar estas limitaciones mediante estrategias basadas en ingeniería cristalina, lo que podría traducirse en productos farmacéuticos más confiables y consistentes para los pacientes.
Acceso más amplio a tratamientos esenciales
Una de las claves de este proyecto -que fue recientemente publicado en la revista internacional Acta Crystallographica Section E: Crystallographic Communications y premiado en un congreso científico internacional- es su potencial impacto social. Al optimizar la estabilidad y las propiedades físico-químicas de los fármacos, es posible simplificar los procesos de fabricación, reducir las pérdidas durante la producción y, en consecuencia, bajar los costos de los medicamentos.
«El objetivo principal de esta investigación está relacionado con el beneficio que nuestros resultados tengan para la sociedad», explica Gutiérrez. Para el equipo, acceder a formas sólidas más estables no solo es una cuestión de ciencia pura, sino de salud pública, ya que medicamentos más robustos y duraderos pueden mejorar la disponibilidad de tratamientos esenciales para la población y favorecer un sistema de salud más equitativo.
Seguridad y eficiencia desde la etapa preclínica
Una formulación sólida bien diseñada también potencia la seguridad del medicamento. Cuando un fármaco tiene una forma estable, hay menos variabilidad en cómo se disuelve y se absorbe en el cuerpo, lo que se traduce en dosis más predecibles, menores riesgos de efectos adversos y mejor adherencia terapéutica. Esa consistencia es un requisito tanto para la aprobación regulatoria como para que los profesionales de la salud puedan confiar en su uso clínico.
Además, entender la estructura cristalina de los compuestos permite anticipar y minimizar problemas relacionados con el polimorfismo (cuando una misma molécula puede cristalizar de varias maneras con distinto comportamiento) y otras variaciones físico-químicas que impactan directamente en la seguridad y eficacia del tratamiento.
Ciencia y salud pública
Este tipo de investigación pone en evidencia que el estudio profundo de los materiales farmacéuticos tiene un impacto directo en la salud de la población. Con el aporte de conocimiento en el campo de las ciencias básicas y la posibilidad de convertirlo en procesos, desarrollos y soluciones concretas que permitan contar con medicamentos más seguros, eficaces y accesibles.
En un escenario global atravesado por el aumento de los costos sanitarios y las desigualdades en el acceso a los tratamientos, trabajos como este muestran el valor estratégico de la ciencia argentina para mejorar los resultados en salud, impulsando la innovación y fortaleciendo la disponibilidad de medicamentos esenciales y la sostenibilidad de los sistemas de salud.