La reciente modificación de la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn), dispuesta por el Ministerio de Salud de la Nación mediante la Resolución N.º 3344/2025, generó una fuerte preocupación en la comunidad científica y reabrió el debate sobre el rol de los organismos técnicos en la definición de políticas sanitarias.
La medida redefine la estructura y el funcionamiento de una comisión clave del sistema de vacunación argentino, con impacto directo sobre su independencia, pluralidad y carácter federal.
Creada en el año 2000, la CoNaIn fue concebida como un órgano asesor técnico independiente, plural, federal y multidisciplinario, encargado de aportar evidencia científica y criterio sanitario autónomo para orientar decisiones de alto impacto en salud pública. Su trayectoria fue central en la evaluación epidemiológica y en la incorporación de vacunas al Calendario Nacional.
La nueva normativa dispone que la comisión pase a funcionar dentro de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (DiCEI) y que solo pueda intervenir a su requerimiento. De este modo, la CoNaIn pierde capacidad de asesoramiento autónomo y se transforma en un órgano dependiente de la misma autoridad que debe asesorar, lo que debilita su función técnica y su rol como espacio de análisis independiente.
Uno de los puntos más cuestionados es que la presidencia de la CoNaIn queda en manos del titular de la DiCEI, quien además es responsable de la ejecución del Programa Nacional de Inmunizaciones. El asesorado pasa así a presidir el órgano asesor, eliminando la independencia técnica y la posibilidad de control experto externo sobre las decisiones sanitarias.
La resolución también elimina la participación federal y la representación histórica de las provincias, invisibilizando las realidades territoriales y epidemiológicas donde se implementan las estrategias de vacunación. A su vez, reduce la pluralidad y la interdisciplinariedad, ya que la selección de integrantes queda restringida a ternas elevadas por Facultades de Medicina, consolidando una mirada médico-centralista y excluyendo aportes de otras disciplinas clave de la salud pública.
Frente a este escenario, diversas sociedades científicas expresaron su “profunda preocupación” y reafirmaron que las políticas de vacunación solo pueden fortalecerse a partir de espacios técnicos independientes, federales, pluralistas y multidisciplinarios, que reflejen la complejidad y la riqueza del sistema de salud argentino. El pronunciamiento fue elaborado y firmado por la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), la Sociedad Argentina de Medicina, la Sociedad Argentina de Microbiología, la Sociedad Argentina de Virología (SAV), la Sociedad Argentina de Pediatría y la Sociedad Argentina de Epidemiología, entre otras entidades del ámbito científico-sanitario.
“Esta situación resulta aún más preocupante en el contexto actual, marcado por la falta de políticas públicas que difundan la importancia de la prevención primaria a través de las vacunas por parte del Estado nacional y la consecuente disminución sostenida de las coberturas de vacunación, que está generando la reaparición y reintroducción de enfermedades inmunoprevenibles”, advirtieron las sociedades científicas.
En el comunicado, señalaron además que “la evidencia internacional es clara: cuando se debilitan las estructuras técnicas independientes, se limita la participación de actores clave y se erosionan los consensos científicos, aumentan los riesgos para la salud pública, especialmente para niñas, niños, personas mayores y poblaciones vulnerables”. En ese sentido, alertaron: “No podemos repetir experiencias de otros países donde la desinstitucionalización de los espacios técnicos y la pérdida de confianza en los programas de vacunación derivaron en brotes evitables y mayor morbimortalidad”.
Asimismo, expresaron su reconocimiento al trabajo histórico de la comisión: “Las sociedades científicas firmantes expresamos nuestra solidaridad y reconocimiento a las y los integrantes de la CoNaIn, que han desempeñado su labor de manera ad honorem, con compromiso ético y excelencia técnica”. Y subrayaron que “su trabajo ha sido fundamental para el fortalecimiento del Programa Nacional de Inmunizaciones, la incorporación de nuevas vacunas, la respuesta ante emergencias sanitarias y la construcción de políticas públicas basadas en evidencia científica, equidad y federalismo”.
Finalmente, remarcaron que “la modificación de las condiciones institucionales de la Comisión no invalida ni opaca la trayectoria, la dedicación y el enorme aporte realizado por quienes formaron y forman parte de este espacio”, y reafirmaron que “las políticas de vacunación solo pueden fortalecerse a partir de espacios técnicos independientes, federales, pluralistas y multidisciplinarios, que reflejen la complejidad y la riqueza del sistema de salud argentino”.