La sífilis constituye una amenaza creciente para la salud pública en Argentina, donde en 2025 se alcanzó el nivel más alto de casos de los últimos 30 años. Según el primer Boletín Epidemiológico Nacional de 2026, elaborado por el Ministerio de Salud, los casos acumulados en la población general llegaron a 55.183 durante 2025, lo que representa un incremento del 71% respecto de la mediana anual del período 2020–2024.
El inicio de 2026 confirma la profundización de esta tendencia. En la primera semana epidemiológica del año, se registró un aumento del 109% de los casos en comparación con la mediana correspondiente al mismo período de los años 2021–2025. Entre el 4 y el 10 de enero, se notificaron 1.092 casos, frente a una mediana histórica de 522 para esa misma semana.
Estos datos consolidan una curva ascendente que lleva más de una década, con un crecimiento particularmente acelerado desde 2022.
Un récord que se venía gestando
El aumento resulta aún más significativo si se observa la evolución reciente. En 2022 se registraron 26.647 casos, en 2023 fueron 32.293, y en 2024 se notificaron más de 36.900 diagnósticos, según datos oficiales analizados por el Centro de Implementación e Innovación en Políticas de Salud (CIIPS).
“El país atraviesa un récord histórico de casos de sífilis, con cifras en aumento sostenido”, advierte el informe Pulso CIIPS #7, que ya anticipaba en 2024 la profundización del fenómeno.
En términos acumulados, el crecimiento de los casos en los últimos cinco años ronda el 70%, de acuerdo con el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud, tendencia que los datos de 2025 y comienzos de 2026 no solo confirman, sino que agravan.
Jóvenes, el grupo más afectado
Uno de los rasgos más preocupantes del actual escenario epidemiológico es el perfil etario de los contagios. La mayoría de los casos se concentra en personas jóvenes, de entre 15 y 39 años, con tasas especialmente altas en mujeres jóvenes.
Este patrón coincide con lo señalado previamente por el CIIPS, que advertía que tres de cada cuatro nuevos diagnósticos corresponden a personas menores de 40 años, con fuerte impacto en adolescentes y adultos jóvenes.
“Su persistencia y crecimiento exponen fallas estructurales en la prevención, el acceso y la organización del sistema de salud”, señala el documento del CIIPS, en un contexto donde la sífilis continúa siendo una enfermedad prevenible.
Los registros históricos muestran que los casos de sífilis en Argentina aumentan de manera sostenida desde 2011, con una única interrupción durante 2020 y 2021. Según el CIIPS, esa caída no respondió a una mejora epidemiológica, sino al impacto de la pandemia de COVID-19, que redujo la demanda espontánea, la capacidad diagnóstica y el funcionamiento habitual de los servicios de salud. Desde 2022 en adelante, la curva volvió a acelerarse.
Embarazo y sífilis
El último boletín epidemiológico también da cuenta de un aumento de los casos de sífilis en personas embarazadas, un indicador clave para la salud materno-infantil.
Durante 2025 se confirmaron 11.261 casos de sífilis en personas gestantes, frente a una mediana de 9.821 casos anuales en el período 2020–2024, lo que representa un incremento del 15%.
En contraste con este aumento, se registró un descenso en los casos de sífilis congénita, es decir, la transmisión de la infección de la madre al recién nacido. No obstante, las autoridades sanitarias advierten que esta baja está fuertemente influida por la disminución sostenida de la natalidad, más que por una mejora estructural en la prevención.
Fallas del sistema de salud y barreras persistentes
El CIIPS subraya que el crecimiento de la sífilis no puede explicarse por una sola causa. Entre los factores vinculados al sistema de salud, se destacan:
-Demoras en el diagnóstico, asociadas a la falta de distribución generalizada de tests rápidos.
-Concentración de la atención en hospitales, que retrasa el inicio del tratamiento.
-Desigualdades territoriales en el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva.
-Falta de abordaje integral de las parejas sexuales, favoreciendo la reinfección.
“La sífilis es una infección prevenible, con diagnóstico sencillo y tratamiento eficaz y de bajo costo. Sin embargo, su crecimiento revela debilidades persistentes en la implementación de las políticas de prevención”, advierte el informe.
A estas dificultades se suma la disponibilidad de penicilina benzatínica, el antibiótico esencial para el tratamiento de la enfermedad. La Organización Mundial de la Salud reconoció episodios de escasez a nivel global, una situación que también impacta en los sistemas sanitarios nacionales.
Menor percepción de riesgo
El CIIPS también señala un descenso sostenido en el uso del preservativo, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Estudios internacionales coordinados por la OMS muestran que, entre 2014 y 2022, el uso en la última relación sexual cayó del 70% al 61% en varones y del 63% al 57% en mujeres adolescentes.
Si bien estos datos no son específicos de Argentina, el informe advierte que la tendencia se replica a nivel local, en un contexto marcado por la reducción de políticas públicas de prevención y la menor disponibilidad de preservativos en programas estatales. “La menor percepción de riesgo frente a las infecciones de transmisión sexual ha debilitado las barreras de protección”, sostiene el documento.
La sífilis tiene diagnóstico sencillo, incluso mediante pruebas rápidas, y tratamiento eficaz y de bajo costo. Sin embargo, la combinación de barreras de acceso, cambios en las conductas sexuales y debilitamiento de las estrategias de prevención ha generado un escenario de expansión sostenida.
Desde el CIIPS concluyen que el desafío para la Argentina no se limita a reforzar la respuesta sanitaria, sino también a reconstruir políticas de comunicación, educación y cuidado. Y advierten: “Sin una estrategia nacional sostenida de prevención y comunicación, efectivamente implementada en todo el territorio, no hay respuesta sanitaria que alcance”.