viernes 30 de enero de 2026 - Edición Nº2613

INVESTIGACIÓN + TRATAMIENTO | 29 ene 2026

Menopausia, obesidad y fármacos de alto costo: entre la evidencia y el acceso

Un estudio asocia la terapia hormonal con una mayor pérdida de peso en mujeres posmenopáusicas tratadas con tirzepatida y reabre el debate sobre obesidad, medicalización y acceso a tratamientos de alto costo.


Un estudio reciente de Mayo Clinic volvió a poner en primer plano una intersección cada vez más visible en la agenda sanitaria: menopausia, obesidad y medicamentos innovadores para la pérdida de peso. Según la investigación, publicada en The Lancet Obstetrics, Gynecology, & Women's Health, las mujeres posmenopáusicas que recibieron terapia hormonal de la menopausia junto con tirzepatida -un fármaco aprobado para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad- perdieron, en promedio, un 35% más de peso que aquellas que utilizaron solo el medicamento para tratar la obesidad.

El dato resulta clínicamente relevante, pero también abre una serie de interrogantes que exceden lo biomédico y obligan a pensar en términos de equidad, acceso y medicalización de procesos vitales como la menopausia.

Obesidad y menopausia

La menopausia es una etapa asociada a cambios hormonales que impactan en el metabolismo. La caída de los niveles de estrógeno se vincula con mayor aumento de peso, redistribución de la grasa corporal y un incremento del riesgo cardiovascular, independientemente del peso corporal. En este contexto, la obesidad tiene una prevalencia creciente en mujeres posmenopáusicas y se asocia con mayor incidencia de diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedad cardiovascular.

La terapia hormonal es el tratamiento más efectivo para los síntomas vasomotores -como sofocos y sudoración nocturna- que afectan hasta al 75% de las mujeres en esta etapa. Sin embargo, su indicación sigue siendo desigual y atravesada por miedos persistentes, información fragmentada y barreras de acceso, especialmente en sistemas de salud con fuerte segmentación.

Qué muestra el estudio (y qué no)

El trabajo de Mayo Clinic analizó datos de 120 mujeres con sobrepeso u obesidad tratadas con tirzepatida durante al menos 12 meses. Al comparar a quienes usaban terapia hormonal con aquellas que no, se observó una diferencia significativa en la pérdida de peso. Sin embargo, las propias autoras subrayan que se trata de un estudio observacional, no de un ensayo clínico aleatorizado.

Esto implica que no puede establecerse causalidad directa. Las investigadoras plantean hipótesis alternativas: las mujeres que reciben terapia hormonal podrían tener mayor acceso al sistema de salud, mejor adherencia a los tratamientos o mejores condiciones para sostener cambios en la alimentación y la actividad física. También se menciona el impacto indirecto del alivio de los síntomas de la menopausia sobre el sueño y la calidad de vida.

Aun así, los datos preclínicos sugieren una posible sinergia biológica: el estrógeno podría potenciar el efecto supresor del apetito de los agonistas del receptor GLP-1, una línea de investigación que hoy despierta fuerte interés científico y comercial.

El problema del acceso

Tirzepatida, al igual que otros agonistas GLP-1, tiene un costo elevado y un acceso muy limitado. En muchos países no cuenta con cobertura plena por parte de los sistemas públicos ni de las obras sociales, y su uso queda restringido a quienes pueden pagar de forma privada.

La terapia hormonal de la menopausia, aunque más accesible en términos económicos, también presenta brechas importantes: falta de profesionales formados, consultas breves, desinformación y una histórica subestimación de la salud de las mujeres en la mediana edad.

En este escenario, los resultados del estudio corren el riesgo de profundizar inequidades ya existentes: beneficios potenciales concentrados en mujeres con mayor nivel socioeconómico, acceso a especialistas y continuidad en la atención.

El avance de los fármacos para la obesidad reconfigura el abordaje de una condición crónica y compleja, pero también plantea preguntas sobre el modelo de atención. ¿Se amplían realmente las opciones terapéuticas o se refuerza una lógica centrada en medicamentos de alto costo, con escasa llegada poblacional?

Las autoras del estudio señalan que el próximo paso será evaluar estos hallazgos en ensayos clínicos y analizar si los beneficios se extienden a parámetros cardiometabólicos más allá del peso. Mientras tanto, el desafío para los sistemas de salud es cómo traducir la evidencia emergente en políticas que no profundicen desigualdades, y cómo integrar estos tratamientos en estrategias más amplias que incluyan prevención, acompañamiento y determinantes sociales de la salud.

 

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