En el marco del Día Mundial del Cáncer, que se conmemora cada 4 de febrero, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó en el país la primera inmunoterapia inhibidora de PD-1 de administración subcutánea.
La nueva alternativa terapéutica está indicada para personas adultas con tumores sólidos en todas las indicaciones previamente autorizadas para su versión intravenosa, incluyendo cánceres de alta mortalidad como pulmón y melanoma.
La aprobación representa un avance relevante desde el punto de vista clínico, pero también en términos de acceso al tratamiento y optimización de recursos dentro del sistema sanitario.
Mejor acceso
La nueva formulación mantiene el mismo mecanismo de acción que la inmunoterapia intravenosa. Actúa sobre el sistema inmune para facilitar el reconocimiento y la destrucción de células tumorales, pero incorpora una modalidad de administración más simple y menos invasiva.
A diferencia de la infusión intravenosa, que requiere aproximadamente 30 minutos sin contar tiempos de preparación y espera, la aplicación subcutánea consiste en una inyección debajo de la piel que demora entre tres y cinco minutos. Además, elimina la necesidad de acceso venoso y el uso de catéteres, lo que puede traducirse en una experiencia menos compleja para los pacientes.
Esta simplificación del procedimiento podría favorecer la adherencia terapéutica, especialmente en tratamientos prolongados y en personas con dificultades para acceder a centros especializados o con problemas para sostener tratamientos que requieren largas permanencias en instituciones sanitarias.
El desarrollo de esta innovación forma parte de las líneas de investigación impulsadas por el laboratorio Bristol Myers Squibb, compañía que trabaja en el desarrollo de terapias innovadoras orientadas a transformar el abordaje del cáncer y otras enfermedades complejas.
Impacto potencial en el sistema de salud
La incorporación de esta tecnología también podría generar beneficios en la organización de los servicios oncológicos. La reducción en los tiempos de administración permitiría optimizar la utilización de sillones de infusión, mejorar la disponibilidad de turnos y disminuir la carga operativa para los equipos de salud.
Estimaciones de sistemas sanitarios internacionales, como el del Reino Unido, sugieren que el uso de formulaciones subcutáneas podría liberar cerca de 1.000 horas mensuales de atención combinada entre pacientes, personal de enfermería, farmacia y médicos. Esto equivale a más de un año completo de tiempo acumulado de atención, lo que podría traducirse en mayor capacidad para responder a la creciente demanda oncológica.
El cáncer como problema de salud pública
El desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas cobra especial relevancia frente al peso del cáncer a nivel global y nacional. Según la Organización Mundial de la Salud, cada año se registran cerca de 20 millones de nuevos casos y 10 millones de muertes por esta enfermedad en el mundo. En Argentina, se estiman más de 130.000 diagnósticos anuales, lo que posiciona al cáncer como uno de los principales desafíos para el sistema sanitario.
En este contexto, las innovaciones que combinan eficacia clínica con mejoras en la accesibilidad y eficiencia operativa adquieren un rol estratégico para ampliar las opciones de tratamiento y mejorar la calidad de atención.
La aprobación se apoya en resultados del estudio clínico fase III CheckMate-67T, que evaluó la formulación subcutánea en 495 pacientes con carcinoma de células renales avanzado o metastásico previamente tratados. Los resultados demostraron que la nueva vía de administración alcanza niveles de exposición farmacológica, eficacia y seguridad comparables con la formulación intravenosa.
Argentina tuvo una participación destacada en esta investigación, con 167 pacientes tratados en ocho instituciones médicas del país, lo que representa más del 30% del total de participantes del estudio.
Especialistas señalan que la llegada de terapias con modalidades de administración más simples forma parte de una tendencia hacia modelos de atención más centrados en el paciente, que buscan reducir barreras logísticas y mejorar la experiencia durante el tratamiento.
La aprobación de esta inmunoterapia subcutánea se perfila como un avance que combina innovación científica, mejora en la accesibilidad y potencial eficiencia para el sistema sanitario, en un escenario donde el cáncer continúa siendo una de las principales prioridades de salud pública.