viernes 13 de febrero de 2026 - Edición Nº2627

SALUD PÚBLICA | 13 feb 2026

Día Internacional del Preservativo

Suben las infecciones de transmisión sexual y baja el uso de la barrera de protección más eficaz

12:35 |Mientras en Argentina aumentan los casos de sífilis, VIH y otras infecciones de transmisión sexual, el uso sistemático del preservativo sigue siendo bajo. Solo el 15% lo utiliza en todas sus relaciones sexuales.


En tiempos de anticonceptivos de larga duración, apps de fertilidad y avances biomédicos, el preservativo -el método de protección más accesible, económico, que no requiere prescripción- es cada vez menos usado. Pero datos epidemiológicos actuales lo devuelven al centro de la escena: es el único método que previene al mismo tiempo el embarazo y las infecciones de transmisión sexual (ITS).

En el marco del Día Mundial del Preservativo, especialistas advierten que su uso sostenido está lejos de ser la norma y que el relajamiento en las prácticas de cuidado tiene consecuencias.

Un millón de infecciones por día en el mundo

Según la Organización Mundial de la Salud, más de un millón de personas de entre 15 y 49 años contrae una ITS cada día. VIH, sífilis, gonorrea, clamidia, HPV y herpes siguen circulando, muchas veces sin síntomas.

El problema, además de biomédico, es también cultural: la falsa percepción de “bajo riesgo” en determinadas edades o tipos de vínculo, debilita una herramienta preventiva básica.

Avance silencioso de la sífilis

En Argentina, la situación es particularmente preocupante. De acuerdo con el Boletín Epidemiológico Nacional y datos difundidos por la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), en 2025 se registraron más de 55.000 casos de sífilis, lo que representa un aumento superior al 70% respecto de períodos previos. La tasa ya supera los 57 a 69 casos cada 100 mil habitantes.

El VIH tampoco retrocede: alrededor de 140.000 personas viven con el virus en el país y se notifican unos 6.900 nuevos diagnósticos por año, con un dato alarmante: el 45% se detecta en forma tardía.

Otras ITS, como gonorrea y clamidia, también muestran tendencia creciente. Solo de gonorrea se reportaron recientemente más de 3.300 casos.

El grupo más afectado es el de jóvenes entre 14 y 29 años, con tasas de positividad que alcanzan el 19%. A esto se suma otro dato preocupante: distintos estudios indican que solo el 14-15% de las personas usa preservativo en todas sus relaciones sexuales, mientras que el 65% lo utiliza “a veces”.

La combinación de menor uso, caída en la distribución y baja percepción de riesgo conforma un escenario que los infectólogos califican como “crítico”.

Más métodos, pero no más protección 

La proliferación de métodos anticonceptivos eficaces no equivale a mayor protección integral. “La realidad es que hoy contamos con una gran variedad de métodos anticonceptivos eficaces, pero eso no reemplaza al preservativo”, explica María Laura Martínez, ginecóloga de DIM Centros de Salud. Y agrega que “los métodos hormonales, el DIU o la ligadura previenen embarazos, pero no protegen frente a infecciones. Por eso desde la ginecología insistimos en el concepto de doble protección: método anticonceptivo más preservativo”.

El concepto de “doble protección” adquiere especial relevancia en relaciones no monógamas, con parejas nuevas o cuando se desconoce el estado serológico de la otra persona. En ese contexto, el uso del preservativo implica desconfianza una decisión informada de cuidado mutuo.

Condón femenino: autonomía y barreras culturales

Dentro de los métodos de barrera, el condón femenino -o condón interno- sigue siendo poco conocido. Se trata de una funda de nitrilo o poliuretano que se coloca dentro de la vagina antes de la relación sexual.

“Es un método que protege contra ITS y embarazo, pero además le da autonomía a la mujer, ya que no depende de la decisión masculina”, señala Martínez y explica que “puede colocarse horas antes del encuentro, es hipoalergénico, no interfiere con hormonas ni con la lactancia y brinda mayor protección frente a infecciones de contacto porque cubre parte de la vulva”.

Desde una perspectiva de derechos sexuales y reproductivos, amplía la capacidad de negociación del cuidado. Sin embargo, su bajo uso responde más a barreras culturales y falta de difusión que a limitaciones del método.

“Muchas mujeres nunca lo vieron ni recibieron indicación médica. Persisten prejuicios que lo tildan de incómodo o difícil, y todavía pesa la idea de que la responsabilidad del cuidado recae en el varón”, agrega.

Errores frecuentes y educación pendiente

El preservativo -masculino o femenino- es altamente eficaz cuando se utiliza correcta y sistemáticamente. No obstante, en la práctica se repiten errores: colocarlo después de iniciada la penetración, guardarlo en lugares con calor, usar dos juntos, no dejar espacio en la punta o combinarlo con lubricantes inadecuados.

“Estos errores no se corrigen con miedo, sino con educación”, subraya la especialista. “La prevención empieza en la consulta: explicar, mostrar, usar lenguaje simple y habilitar preguntas. Informar sin juzgar es una forma concreta de cuidar”.

La Sociedad Argentina de Infectología insiste además en tres pilares: uso del preservativo en todas las prácticas sexuales (vaginal, anal y oral), testeo periódico -ya que muchas infecciones son asintomáticas- y detección temprana, clave para mejorar el pronóstico, especialmente en VIH y sífilis.

En un escenario de cifras en ascenso y diagnósticos tardíos, el preservativo conserva una virtud difícil de igualar: es accesible, económico, no requiere prescripción y previene dos problemas de salud pública a la vez.

La paradoja es que, mientras la tecnología médica avanza, la herramienta más simple sigue siendo la más efectiva para frenar infecciones que, lejos de haber desaparecido, están creciendo.

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