La Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) advirtió esta semana sobre el riesgo creciente de un desabastecimiento de medicamentos en todo el territorio nacional si no se normalizan con urgencia los pagos de obras sociales y empresas de medicina prepaga a las farmacias. Esta situación, que ya se percibe en distintos puntos del país, podría traducirse en interrupciones en tratamientos médicos y dificultades de acceso a fármacos esenciales para millones de pacientes.
La presidenta de COFA, Alejandra Gómez, describió la realidad del sector como “una situación muy complicada” debido al fuerte retraso en la cadena de pagos entre financiadores (obras sociales y prepagas), farmacias y droguerías: “Mientras nosotros debemos afrontar pagos semanales a los distribuidores, muchos financiadores todavía no han liquidado lo correspondiente incluso a prestaciones realizadas en diciembre pasado,” explicó.
PAMI: el ejemplo más crítico
La atención se concentra especialmente en las demoras del Programa de Asistencia Médica Integral (PAMI), la obra social con mayor cantidad de afiliados en el país con más de 5 millones de personas y principal fuente de ingresos para muchas farmacias.
Según representantes del sector, el cronograma habitual de pagos del PAMI, que históricamente se cumplía en plazos de entre 40 y 50 días, actualmente muestra incumplimientos que ya alcanzan varios meses de mora. Estos atrasos están afectando la capacidad de reposición de medicamentos y presionan gravemente las finanzas de establecimientos de pequeña escala. La problemática no es exclusiva de Buenos Aires. En La Pampa, Miguel Osio, titular del Colegio Farmacéutico local advirtió que el desfasaje en los pagos genera impactos financieros reales, con una caída de hasta el 20% en la dispensación de recetas por falta de liquidez. En Rosario, farmacéuticos señalaron que PAMI adeuda varias liquidaciones, poniendo en riesgo la provisión de medicamentos para afiliados.
En Misiones, líderes del sector alertan que la acumulación de pagos pendientes desde diciembre amenaza con paralizar la reposición de stock incluso de tratamientos crónicos.
En San Juan y Salta, las farmacias también reportan complicaciones para sostener sus estructuras ante el prolongado desfase financiero.
Cadena de pagos desfasada
El problema estructural radica en un desfasaje en la cadena de pagos: mientras las farmacias compran medicamentos y deben pagarlos en plazos estrictos a droguerías y laboratorios, los fondos provenientes de las obras sociales y prepagas llegan con demoras crecientes que superan ampliamente los plazos normales de pago. Esto fuerza a los comercios a financiar con recursos propios la operación, una situación que se vuelve insostenible con el correr de las semanas.
Gómez advirtió que, si la situación no se regulariza antes del cierre de febrero, los faltantes podrían empezar a verse “en las góndolas, con impacto directo en quienes necesitan tratamientos crónicos o fármacos esenciales.” Asimismo, planteó la necesidad urgente de conformar una mesa de trabajo con todos los actores del sistema de salud para buscar soluciones efectivas.