domingo 05 de abril de 2026 - Edición Nº2678

SALUD PÚBLICA | 5 abr 2026

La reforma laboral bajo la lupa sanitaria

20:58 |Un informe de la Fundación Soberanía Sanitaria advierte que la flexibilización del empleo en salud pone en tensión la estabilidad de los equipos, la seguridad del paciente y la equidad territorial del sistema.


La reforma laboral sancionada como Ley N.º 27.802 empieza a mostrar sus efectos más allá del mercado de trabajo en general. Un informe reciente de la Fundación Soberanía Sanitaria advierte que los cambios impactan de lleno en el sistema de salud, no sólo en términos laborales sino también en la calidad de la atención.

El análisis se inscribe en un sistema sanitario ya fragmentado donde alrededor del 36% de la población depende exclusivamente del sector público, mientras que la mayoría se distribuye entre obras sociales y el subsector privado. En este contexto las condiciones laborales organizan el empleo y el acceso efectivo a la salud.

Para la organización, la normativa introduce un giro en el enfoque histórico del derecho laboral argentino y señala que “en lugar de priorizar ese esquema de protección, promueve reglas más flexibles para la contratación”, en referencia al tradicional principio de tutela del trabajador.

Precarización y “deslaboralización” en salud

Uno de los ejes más críticos es la redefinición de qué se considera relación laboral. En el sector sanitario, donde el uso de monotributo y contratos de servicios es extendido, esto puede profundizar la precarización. En ese sentido, el informe subraya que cuando estos vínculos no son reconocidos como laborales, “no se aplican los derechos previstos por la Ley de Contrato de Trabajo”, como indemnizaciones, licencias o protección frente al despido.

La Fundación Soberanía Sanitaria advierte además que las condiciones de trabajo son “un componente estructural del propio derecho a la salud” y que la rotación de personal y la inestabilidad afectan la continuidad de los cuidados, un aspecto clave en prácticas clínicas complejas.

El informe agrega que la precarización “tiende a incentivar el multiempleo, la extensión excesiva de jornadas y la sobrecarga asistencial”, un diagnóstico que se vincula con datos que revelan que en Argentina más del 60% de los médicos presenta signos de burnout o agotamiento, según relevamientos sobre casi 3.000 profesionales, con distintos estudios que asocian este desgaste con una mayor probabilidad de errores clínicos.

Jornadas extensas y menor protección

Otro punto sensible es la flexibilización de la jornada laboral mediante los llamados “bancos de horas”, una modalidad que permite compensar horas extra con descanso en lugar de pago adicional. En un sistema organizado en guardias, esto podría traducirse en jornadas más extensas y menor ingreso. “El tiempo de trabajo incide en la seguridad del paciente”, sostiene el informe, marcando la relación directa entre condiciones laborales y calidad asistencial.

En paralelo, la reforma modifica el cálculo de indemnizaciones por despido, excluyendo conceptos como horas extras o aguinaldo. Dado que en salud estos adicionales representan una parte significativa del ingreso, la base indemnizatoria se reduce “sensiblemente”, lo que podría facilitar una mayor rotación del personal.

Desigualdad territorial

La norma también impulsa una descentralización de la negociación colectiva, priorizando acuerdos por empresa por sobre convenios sectoriales. Para la Fundación Soberanía Sanitaria, esto puede generar una “fragmentación regulatoria establecimiento por establecimiento”.

Pero el problema no sería sólo salarial. En un país donde más del 60% de los establecimientos de salud son privados y la gestión pública depende en gran medida de provincias y municipios, las condiciones laborales ya presentan fuertes heterogeneidades y en este punto, el informe advierte que esta dinámica puede profundizar desigualdades territoriales: instituciones con peores condiciones laborales tendrán más dificultades para retener profesionales, mientras que otras concentrarán recursos humanos calificados. En consecuencia, “el lugar de nacimiento o residencia del paciente adquiere un peso determinante en sus posibilidades reales de recibir atención adecuada”.

Un debate que excede lo laboral

A modo de conclusión, el trabajo sostiene que los cambios introducidos por la reforma no pueden analizarse únicamente como una cuestión de relaciones laborales y subraya que “sus efectos potenciales alcanzan la calidad de la atención, la equidad territorial del sistema y la garantía efectiva del derecho a la salud”.

En un país con más de 4 médicos cada mil habitantes pero con distribución desigual, la discusión sobre la llamada “modernización laboral” impone analizar en qué condiciones se trabaja los y cómo eso impacta en la atención.

Así, el debate abre el interrogante sobre hasta qué punto la flexibilización del trabajo en salud puede traducirse en un sistema más eficiente o, por el contrario, en uno más fragmentado, desigual y riesgoso para pacientes y trabajadores.

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