En el Día Mundial de la Salud, un panel de expertos internacionales, incluyendo representantes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Internacional de Alfabetización en Salud, presentó una Declaración de Consenso junto con el informe “Del consenso a la acción: impulsando el progreso en la alfabetización en salud”. El documento plantea cinco acciones prioritarias frente a una problemática que incrementa los costos sanitarios y profundiza las desigualdades en América Latina.
La iniciativa se enmarca en el programa Health Inclusivity Index, de The Economist Impact, y cuenta con el apoyo de la empresa Haleon.
Según la Fase 3 del Índice de Inclusión en Salud (2025), reducir en un 25% la baja alfabetización sanitaria podría generar ahorros de hasta 303.000 millones de dólares anuales en los 40 países analizados, el mayor potencial entre siete condiciones evaluadas. Actualmente, las personas con baja alfabetización sanitaria registran costos de salud 2,8 veces más altos y un 70% más de uso de medicamentos recetados, consultas médicas y servicios de urgencia en comparación con quienes tienen niveles adecuados.
En América Latina, factores como las desigualdades socioeconómicas, la diversidad lingüística y la fragmentación de los sistemas de salud intensifican el problema, afectando especialmente a mujeres, adultos mayores y personas de bajos ingresos.
Datos locales que alertan
En Argentina, estudios del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires evidencian la magnitud del desafío. Un análisis indicó que el 30,1% de los pacientes presenta alfabetización sanitaria inadecuada, con un riesgo significativamente mayor entre quienes tienen hasta siete años de educación formal.
En pacientes con diabetes, la prevalencia asciende al 60,3% y se asocia con un peor control glucémico (hemoglobina glicada de 8,15% frente a 7,15%).
Esta situación se ve agravada por la fragmentación del sistema sanitario y su impacto en los grupos más vulnerables. Aunque el país no forma parte de la muestra del Índice global, los hallazgos locales coinciden con la tendencia regional: la baja alfabetización sanitaria no es un “déficit individual”, sino una falla sistémica que requiere una respuesta coordinada.
Cinco acciones para un cambio estructural
El informe propone un cambio de enfoque que posicione la alfabetización en salud como una responsabilidad compartida entre gobiernos, sistemas sanitarios y sociedad civil. Entre las principales recomendaciones se destacan:
La Declaración concluye que “invertir en alfabetización sanitaria no solo es un imperativo de equidad, sino también una oportunidad económica clave para América Latina, donde los costos actuales erosionan los recursos públicos y perpetúan los ciclos de pobreza”.