Las bacterias resistentes a todas las opciones terapéuticas disponibles conocidas como superbacterias son, desde hace tiempo, un verdadero problema para el sistema de salud. Estos microorganismos, que circulan en hospitales y clínicas del país, plantean un enorme desafío para el tratamiento de infecciones graves y la seguridad de los pacientes.
Durante décadas, los antibióticos fueron una herramienta clave de la medicina moderna, capaces de revertir cuadros potencialmente mortales; pero su uso extendido y muchas veces inapropiado, fue erosionando su eficacia. A diferencia de otros recursos sanitarios, los antibióticos no son renovables y su pérdida de efectividad, conocida como resistencia antimicrobiana (RAM), ocurre cuando bacterias, virus, hongos y parásitos desarrollan mecanismos que les permiten evadir los tratamientos diseñados para eliminarlos.
Aunque no se trata de un fenómeno nuevo, su impacto es cada vez más profundo y hoy la RAM es una de las principales amenazas para la salud pública global mientras que en Argentina, su avance se ve potenciado por el uso inadecuado de antibióticos y por la falta de fortalecimiento de las políticas de prevención y control de infecciones dentro del sistema sanitario.
La resistencia antimicrobiana (RAM) dejó así de ser una amenaza futura para convertirse en una crisis sanitaria en el país. Datos recientes del Proyecto EMBARCAR, impulsado por la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), muestran que la mortalidad por infecciones graves causadas por bacterias resistentes alcanza el 52% a los 30 días, duplicando los registros de países desarrollados.
Los resultados del Proyecto EMBARCAR -una iniciativa de investigación independiente financiada y ejecutada por la SADI- fueron publicados en las revistas científicas internacionales Clinical Infectious Diseases y Open Forum of Infectious Diseases y advierten que la mortalidad en pacientes con infecciones graves por superbacterias en Argentina no solo es elevada, sino que duplica la registrada en países desarrollados, consolidando evidencia local en un campo donde escasean estudios de esta magnitud.
El dato es alarmante no solo por su magnitud, sino porque pone de manifiesto desigualdades en el acceso a tratamientos, debilidades en la vigilancia epidemiológica y un sistema de salud tensionado que enfrenta patógenos cada vez más difíciles de tratar.
Problema global, impacto local
La RAM es considerada una de las principales amenazas para la salud pública mundial. Proyecciones internacionales estiman que hacia 2050 podría causar hasta 50 millones de muertes directas e indirectas; sin embargo, el impacto no es homogéneo y países con menos recursos o sistemas fragmentados, como Argentina, enfrentan consecuencias más severas.
En el ámbito local, el foco está puesto en bacterias como Klebsiella pneumoniae, que desarrollaron resistencia a carbapenemes, antibióticos históricamente considerados de “última línea”. Desde la SADI señalan que esta pérdida de eficacia terapéutica limita drásticamente las opciones disponibles para tratar infecciones graves.
Terapia intensiva: epicentro de la crisis
El estudio EMBARCAR analizó 466 pacientes en 34 centros de salud entre 2020 y 2022. Los resultados muestran que el 75% de los casos correspondía a personas internadas en unidades de terapia intensiva, lo que evidencia que la RAM golpea con mayor fuerza en contextos de alta complejidad clínica.
Las bacteriemias -infecciones del torrente sanguíneo- fueron el principal evento estudiado, con tasas de mortalidad significativamente superiores al estándar internacional (20-30%), una brecha que plantea interrogantes sobre la calidad de atención, los tiempos de diagnóstico y la disponibilidad de tratamientos adecuados.
Nuevos antibióticos con acceso limitado
Uno de los hallazgos centrales del estudio es que el uso de antibióticos de nueva generación, como ceftazidima/avibactam, se asocia a una reducción significativa de la mortalidad.
En un segundo análisis, centrado en bacterias con mecanismos de resistencia aún más complejos (metalo-β-lactamasas o MBL), se observó que la combinación de ceftazidima/avibactam con aztreonam logró disminuir la mortalidad desde un 41% a niveles comparables con los de países desarrollados.
Sin embargo, estos tratamientos no siempre están disponibles de manera equitativa en el sistema de salud argentino, lo que implica que la supervivencia puede depender del acceso oportuno a terapias innovadoras.
Más políticas públicas
El Proyecto EMBARCAR se distingue por ser una investigación independiente, sin financiamiento de la industria farmacéutica, una característica que le otorga un valor estratégico en un contexto donde escasean los ensayos clínicos de gran escala sobre estas infecciones.
Los resultados aportan evidencia clínica e interpelan directamente a los decisores sanitarios, ya que la brecha en mortalidad no parece explicarse únicamente por factores biológicos, sino también por fallas en la implementación de políticas de control de infecciones, uso racional de antibióticos y acceso a innovación terapéutica.
La emergencia de bacterias resistentes, incluyendo aquellas recientemente asociadas a episodios de contaminación en el ámbito sanitario, refuerza la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica y los sistemas de control.
Los datos confirman que la resistencia antimicrobiana está cobrando vidas en Argentina a una tasa superior a la esperada. Reducir esa brecha implica, además de avances científicos, decisiones políticas que garanticen acceso, prevención y una respuesta sanitaria más eficiente.