domingo 23 de junio de 2024 - Edición Nº2027

PREVENCIÓN & PROMOCIÓN | 31 may 2024

Embarazo adolescente: 5 de cada 10 fueron no intencionales

En Argentina, de acuerdo con cifras del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), agencia de la ONU que trabaja por los derechos sexuales y reproductivos y el fin de las violencias de género, 43.210 adolescentes de entre 15 y 19 años tuvieron un hijo o hija en 2022. El impacto del Plan Enia y qué implica su desarticulación.


Un embarazo no intencional durante la adolescencia conlleva riesgos de salud y también un impacto en la trayectoria educativa y laboral.  Los números del UNFPA no sólo dan cuenta de la falta de acceso a información y métodos anticonceptivos, sino que también tiene que ver con el impacto en la trayectoria vital y las restricciones de oportunidades educativas y laborales.

Según el estudio Consecuencias socioeconómicas del embarazo en la adolescencia en Argentina publicado por UNFPA, el 38% de las adolescentes que tienen un hijo a una hija no logra completar la secundaria, en comparación con el 55% de las jóvenes que postergan la maternidad hasta la edad adulta. Además, apenas un 1% de las primeras accede a la universidad, mientras que el 5% de las segundas lo logra. Estas desigualdades evidencian las barreras que enfrentan las jóvenes madres en términos de educación y desarrollo académico.

“El embarazo en la adolescencia no solo afecta a las jóvenes individualmente, sino que también genera impactos socioeconómicos a nivel estatal y comunitario. El empleo precario o la desocupación son comunes entre las madres adolescentes, lo que contribuye a la inequidad social y de género”, señaló Mariana Isasi, Jefa de Oficina de UNFPA Argentina.

 

Plan Enia

El Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación y  que tiene como objetivo garantizar los derechos de las adolescencias al acceso gratuito a la salud sexual y reproductiva, redujo los embarazos adolescentes en un 57.2% entre 2015 y 2022 mediante estrategias intersectoriales.  Sin embargo, las actuales autoridades tomaron la decisión de discontinuar su implementación. Frente a su desarticulación, más de 170 entidades reunidas en el Foro de Sociedades Científicas, Organizaciones de la Sociedad Civil y Universidades, solicitaron su continuidad.

“A pesar de su efectividad comprobada y eficiencia económica, las autoridades de salud han decidido no continuar su implementación tal como fue diseñado, lo que resulta preocupante. El embarazo no intencional en adolescentes, especialmente en contextos de pobreza y desempleo, tiene un impacto desproporcionado en la vida de estas niñas y jóvenes”, advierte Alejandra Sanchez Cabezas, presidenta de la Asociación Argentina de Salud Pública -Aasap-.

Por caso, las complicaciones relacionadas con el embarazo son una de las principales causas de muerte en adolescentes, en tanto que los bebés de madres adolescentes enfrentan mayores riesgos de mortalidad e insuficiencia ponderal al nacer.

Pero además, el embarazo adolescente también interrumpe la educación, contribuyendo a la deserción escolar y la falta de finalización de la secundaria.  “Solo el 23% de las madres adolescentes logran completar la educación secundaria según lo esperado, en comparación con el 56% de quienes no son madres”, señala Sánchez Cabezas.

“Es tan importante abordar estos desafíos desde una perspectiva integral, reconociendo las interrelaciones entre salud, educación y desarrollo social para garantizar un futuro más saludable y próspero para nuestras comunidades jóvenes”, concluye la presidenta de la Aasap.

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