jueves 18 de julio de 2024 - Edición Nº2052

SALUD PÚBLICA | 13 jun 2024

Salud sexual y reproductiva: inequidades en el acceso

La mayoría de los países de la región de las Américas mejoraron la cobertura de servicios de salud reproductiva, que alcanza poco más del 81%, pero aún existen desigualdades entre y dentro de ellos.


Así lo manifestó la OPS al presentar los principales hallazgos y conclusiones del documento “Estado del acceso a servicios de salud sexual y reproductiva”, que da cuenta del estado de situación de la salud sexual y reproductiva en la región, las respuestas de políticas sanitarias y las barreras de acceso existentes. Según este informe, el acceso a métodos anticonceptivos de larga duración presenta grandes disparidades entre los países de América Latina y el Caribe.

El informe advierte que si bien la tasa de fecundidad en adolescentes experimenta una ligera disminución en la última década, aún persisten variaciones importantes entre subregiones y países y  se estima que millones de embarazos en esta franja de edad son no planificados cada año.

El Director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Jarbas Barbosa señaló que las barreras de acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva son mayores en poblaciones en situaciones de vulnerabilidad, lo que conduce a que determinados grupos presenten sistemáticamente peores resultados en salud reproductiva y llamó a “abordar estas inequidades para lograr la salud universal, proteger los derechos humanos, promover la igualdad de género, luchar contra la discriminación y mejorar los determinantes sociales de la salud”.

 

Análisis de situación

El informe del organismo internacional detalla que en el 2021, la cobertura de los servicios esenciales de salud reproductiva, materna, neonatal e infantil era de 81,3% en la Región, 7,3 puntos por encima del promedio mundial que se sitúa en 74,0%. Estos indicadores son desiguales en los distintos países de la Región, y los grupos poblacionales en situación de marginalidad y vulnerabilidad presentan peores resultados. En el mismo año, el índice compuesto de cobertura de estos servicios fluctuaba entre 37,9% y 84,5% en el quintil de la población de menores ingresos, y entre 65,3 % y 89,6% en el de mayores ingresos.

Como la gran mayoría de los aspectos vinculados a la salud pública, la salud sexual y reproductiva se vio afectada negativamente por la pandemia de COVID-19 en diferentes magnitudes. En el informe provisional de la cuarta ronda de la encuesta rápida sobre la continuidad de los servicios esenciales de salud durante la pandemia de COVID-19 de mayo del 2023, 22 países de la Región informaron interrupciones en los servicios esenciales de salud sexual, reproductiva y materno infantil.

 

Anticoncepción

El acceso universal a la anticoncepción está contemplado en los compromisos mundiales y regionales suscritos desde la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo de 1994, en los que se reconoce el derecho de las personas a planificar su futuro reproductivo, y se entiende que el acceso a la anticoncepción previene embarazos no intencionales y abortos inseguros.

Antes de la pandemia se observaban avances en los niveles de uso de métodos anticonceptivos en las mujeres en edad reproductiva y reducciones en la tasa global de fecundidad. Las necesidades insatisfechas de anticoncepción también venían disminuyendo de forma sostenida, aunque más en las personas casadas que en las de edad reproductiva en general.

El informe revela que la demanda anticonceptiva satisfecha con métodos modernos de larga duración era mayor de 80% solo en 10 de 23 países de América Latina y el Caribe, y se observaban grandes inequidades entre los países y dentro de ellos. Las variaciones en el uso de métodos anticonceptivos modernos oscilaban entre 26% (Haití), 36% (Bolivia), 63% (Argentina) y 68% (Brasil). Dentro de los países se constataba la existencia de brechas étnicas (personas indígenas y afrodescendientes), por edad y por condición socioeconómica.

La pandemia de COVID-19 afectó fuertemente al acceso a los anticonceptivos. Se estima que entre 12,9 y 20,1 millones de mujeres en América Latina y el Caribe se vieron forzadas a interrumpir el uso de métodos anticonceptivos durante este período y la interrupción se debió a las disrupciones en la provisión pública y a las dificultades de la población para afrontar el costo de los métodos anticonceptivos.

 Si bien los países y territorios de la Región están implementando políticas nacionales de salud sexual y reproductiva que incluyen la provisión de métodos anticonceptivos modernos a las mujeres en edad reproductiva con seguros sociales o privados, el trabajo del organismo sostiene que la cobertura de los programas públicos de acceso a la anticoncepción es muy baja. Cuando se considera la cobertura efectiva (niveles de cobertura corregidos por la tasa de eficacia clínica de cada método y por la adhesión observada al año), los niveles de protección se reducen aún más, variando entre 2% y 41%.

Alrededor de la mitad de las mujeres que utilizan métodos anticonceptivos modernos los adquieren en farmacias y los costean como un gasto de bolsillo, con importantes variaciones según el país; la proporción de usuarias de métodos anticonceptivos que los reciben en forma gratuita (programas públicos o seguros de salud) varía desde 32,2% en Argentina hasta 68,6% en México.

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