viernes 03 de abril de 2026 - Edición Nº2676

SALUD PÚBLICA | 10 feb 2026

Argentina

Cuidados paliativos y el acceso como problema de salud pública

Solo una parte de las 65.000 personas que los necesitan cada año accede a cuidados paliativos. La concentración en grandes ciudades, la falta de profesionales y las dificultades para aplicar la ley explican una brecha que afecta a pacientes y familias.


En Argentina, miles de personas transitan enfermedades crónicas avanzadas sin acceder a cuidados paliativos, una forma de atención destinada a aliviar el sufrimiento físico, psicológico, social y espiritual. A pesar de tratarse de una necesidad creciente de salud pública y de un derecho reconocido por ley, el acceso sigue siendo limitado, desigual y fuertemente concentrado en los grandes centros urbanos.

El problema se inscribe en una tendencia global. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 56,8 millones de personas requieren cuidados paliativos cada año en el mundo, pero solo el 14% accede efectivamente a ellos. En Argentina, se estima que unas 65.000 personas por año necesitan este tipo de atención, de acuerdo con datos de la Asociación Argentina de Medicina y Cuidados Paliativos (2022).

“El acceso sigue siendo el principal problema de los cuidados paliativos. Todavía hay una proporción muy baja de personas que los necesitan y que efectivamente no los reciben”, señala el médico especialista en medicina paliativa y director de Pallium Latinoamérica Gustavo De Simone, en tanto explica que la accesibilidad varía según el territorio: “En muchos casos no supera el 20%, y en otros lugares es incluso más baja”.

Desigualdad y recursos insuficientes

La cobertura en cuidados paliativos evidencia profundas desigualdades geográficas. Mientras que en la Ciudad de Buenos Aires existen equipos estructurados en varios hospitales públicos ---un gran avance respecto de una década atrás-, la situación es muy diferente en otras regiones del país. “No se puede comparar la Ciudad de Buenos Aires con el resto del territorio. Aun así, el número de equipos sigue siendo bajo si se considera la totalidad de los hospitales, y el gran desafío continúa siendo la atención primaria de la salud”, advierte De Simone.

A esta inequidad se suma la falta de recursos humanos capacitados. “No hay suficientes equipos con competencias en cuidados paliativos. Es un doble problema: baja accesibilidad y falta de formación adecuada de los profesionales”, explica. La escasez se hace especialmente visible en el primer nivel de atención, donde muchas veces no existen herramientas básicas para el abordaje del dolor y otros síntomas complejos.

“Eso implica no solo formación profesional, sino también disponibilidad de los medicamentos. Si el médico sabe prescribir, pero el paciente no puede acceder al fármaco, el problema no se resuelve”, señala De Simone, quien remarca que se trata tanto de un problema educativo como de gestión del sistema de salud.

Más allá del final de la vida

Uno de los principales desafíos culturales es superar la idea de que los cuidados paliativos están reservados únicamente para los últimos días de vida. “El cuidado paliativo no es solo para el final. Está demostrado que el cuidado paliativo temprano mejora la calidad de vida e incluso puede prolongarla”, afirma De Simone.

Este enfoque, centrado en la persona y no solo en la enfermedad, integra el control de síntomas físicos con el acompañamiento emocional, social y existencial, tanto del paciente como de su entorno. En un contexto de envejecimiento poblacional y aumento de enfermedades crónicas, esta mirada resulta cada vez más necesaria. “Con el aumento de la longevidad, cada vez pesan más los aspectos sociales y vinculares que lo estrictamente biomédico”, agrega.

Sostenibilidad del sistema y continuidad del cuidado

La falta de cuidados paliativos adecuados, además de generar sufrimiento evitable, también impacta en la sostenibilidad del sistema de salud. “Cuando no hay continuidad en el cuidado, las familias van de guardia en guardia, con internaciones evitables, estudios innecesarios y mucho desgaste”, describe De Simone.

Desde esta perspectiva, los cuidados paliativos se consolidan como una estrategia sanitaria que, además de mejorar la calidad de vida, contribuye a un uso más racional de los recursos. “Una adecuada política de cuidados paliativos reduce costos y hace más sostenible el sistema de salud”, subraya.

Marco legal: avances y límites

En 2022, Argentina dio un paso clave con la sanción de la Ley Nacional de Cuidados Paliativos N.º 27.678, una norma que reconoce el acceso a cuidados paliativos como un derecho, pero su implementación continúa siendo desigual y e inequitativa en el acceso.

“No alcanza con que exista una ley si no hay una política ejecutiva que invierta y la haga cumplir”, advierte De Simone. En la práctica, la falta de planificación, financiamiento y formación limita el alcance real de la normativa, especialmente en las provincias y en los sectores más vulnerables de la población.

Un desafío de salud pública

Desde hace más de 25 años, organizaciones como Pallium Latinoamérica desarrollan programas de atención paliativa gratuita, domiciliaria e interdisciplinaria, especialmente orientados a personas sin cobertura de salud, y han acompañado a más de 2.100 familias en Argentina. La experiencia demuestra que es posible brindar cuidados paliativos integrales incluso en contextos de alta vulnerabilidad, pero también pone en evidencia la necesidad de políticas públicas sostenidas.

En un escenario atravesado por el envejecimiento poblacional, el aumento de enfermedades crónicas y la presión sobre los sistemas sanitarios, los cuidados paliativos se ubican en la intersección entre salud pública, derechos, desigualdad y humanidad.

“Los cuidados paliativos no son un lujo ni un opcional: son un derecho humano básico”, sintetiza De Simone y concluye: “Uno puede vivir en paz y aliviado hasta el último segundo de la vida. Para eso, como sociedad, tenemos que animarnos a hablar de estas cosas”.

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