La medicina atraviesa una transformación profunda y cada vez más terapias dejan de enfocarse únicamente en aliviar síntomas para intervenir directamente sobre los mecanismos biológicos que originan las enfermedades. En ese escenario, Argentina acaba de incorporar una capacidad estratégica inédita en la región con la inauguración de la primera planta de producción de oligonucleótidos terapéuticos sintéticos de América Latina.
La nueva infraestructura, desarrollada por el laboratorio nacional Gador en el Parque Industrial Pilar, representa un avance científico, tecnológico y sanitario que posiciona al país dentro de un grupo reducido de naciones con capacidad para producir este tipo de terapias avanzadas.
Los oligonucleótidos terapéuticos son medicamentos de última generación que actúan a nivel del ARN -la molécula que transporta la información genética dentro de las células- y permiten corregir o bloquear señales vinculadas al desarrollo de enfermedades sin modificar el ADN del paciente. Este enfoque forma parte de la llamada medicina de precisión, orientada a desarrollar tratamientos más específicos y adaptados a las características de cada persona.
Además del impacto científico, especialistas destacan su potencial aporte a la salud pública, particularmente en enfermedades poco frecuentes y patologías que hoy cuentan con opciones terapéuticas limitadas o inaccesibles.
La planta permitirá elaborar en el país una terapia para Atrofia Muscular Espinal (AME), una enfermedad neuromuscular poco frecuente que afecta principalmente a niños y adolescentes. La disponibilidad de una alternativa nacional podría contribuir a ampliar el acceso y fortalecer la capacidad de respuesta del sistema sanitario, al reducir la dependencia de productos importados y facilitar la sustentabilidad de tratamientos de muy alto costo.
“Los avances en genómica y secuenciación están impulsando un cambio profundo en la medicina. Los oligonucleótidos permiten avanzar hacia tratamientos más precisos, adaptados a las características de cada paciente, y abren nuevas posibilidades tanto en terapias como en el desarrollo de medicamentos”, señaló Marisa Taverna, Gerente de Desarrollo y Producción de Oligonucleótidos de Gador.
La especialista destacó además que uno de los grandes desafíos globales es lograr que estas innovaciones puedan escalarse y llegar de manera amplia a los pacientes: “Es una tecnología con enorme potencial, aunque también presenta desafíos importantes en su producción y escalado, que son clave para que estas innovaciones puedan llegar de manera amplia y sostenible”.
El proyecto demandó tres años de desarrollo y una inversión de USD 21,5 millones. La nueva planta incorpora tecnología de alta complejidad y estándares internacionales de calidad y seguridad, integrando además capacidad para producir medicamentos inyectables necesarios para la administración de estas terapias.
Desde el sector sanitario y científico, este tipo de desarrollos son observados también como una herramienta para fortalecer la soberanía sanitaria y la capacidad regional de innovación biomédica. Actualmente, la mayor parte de estas tecnologías se concentra en países centrales, lo que genera fuertes desigualdades en disponibilidad y acceso.
En ese contexto, contar con producción local puede representar una ventaja estratégica no sólo para Argentina sino también para otros países de América Latina.
“En Gador sostenemos un compromiso profundo con la Argentina, con el desarrollo de su capacidad científica y productiva y, fundamentalmente, con los pacientes”, afirmó Alfredo Weber, director general de Gador. Y agregó: “Creemos que este potencial puede seguir expandiéndose para consolidar a la Argentina como un actor relevante en la industria farmacéutica regional y global y para ampliar el acceso de los pacientes a terapias de calidad”.
A nivel global, las terapias basadas en ARN vienen creciendo de manera sostenida desde fines de la década pasada, especialmente en enfermedades genéticas poco frecuentes, ciertos tipos de cáncer y patologías virales. Especialistas consideran que, a medida que avance el conocimiento sobre su seguridad y efectividad, podrían extenderse también al tratamiento de enfermedades crónicas de alta prevalencia.
Esta nueva planta, definieron desde la empresa, "constituye un cambio de paradigma en la medicina y un avance sin precedentes para la industria farmacéutica local ampliando el acceso a medicamentos de alta complejidad". De esta manera, se abre la posibilidad de acercar la innovación biomédica a los sistemas de salud, con foco no sólo en el desarrollo científico sino también en la equidad y el acceso a tratamientos complejos.