martes 19 de mayo de 2026 - Edición Nº2722

SALUD PÚBLICA | 18 may 2026

Leche humana donada: el desafío de construir una red federal para bebés prematuros

Argentina cuenta con diez bancos de leche humana y varias provincias avanzan en nuevos espacios. Sin embargo, persisten desigualdades en el acceso a un recurso clave para reducir complicaciones y mejorar la sobrevida neonatal.


Cada año nacen en el mundo alrededor de 15 millones de bebés prematuros. Muchos de ellos atraviesan sus primeras semanas de vida en unidades de neonatología, donde el acceso a leche humana segura puede marcar una diferencia decisiva en su evolución clínica. En ese escenario, la donación de leche humana y el desarrollo de bancos especializados se consolidan como una política sanitaria estratégica, aunque todavía desigual en Argentina.

El 19 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Donación de Leche Humana, una fecha impulsada a partir de la Carta de Brasilia de 2005, que promovió la lactancia y la donación como herramientas para reducir la mortalidad infantil. Este año, el lema es “Donación de leche humana: solidaridad que nutre, vida que crece”.

Diferencias territoriales

Actualmente funcionan diez bancos de leche humana en el país y al menos seis provincias avanzan en la creación de nuevos espacios. Sin embargo, especialistas advierten que la cobertura sigue siendo insuficiente frente a las necesidades del sistema de salud y que persisten fuertes diferencias territoriales en infraestructura, financiamiento y acceso.

La leche humana donada es considerada por la Organización Mundial de la Salud como la mejor alternativa cuando un recién nacido no puede recibir leche de su propia madre. Su uso en terapias neonatales permite reducir infecciones graves, mejorar la tolerancia digestiva y disminuir el riesgo de enterocolitis necrotizante, una de las complicaciones más severas en bebés prematuros.

“Es literalmente salvarle la vida, protegerlo de secuelas y hacer que su estancia en neonatología sea lo más breve posible”, sostiene Martín Sapag, presidente de la Asociación de Bancos de Leche Humana de Argentina (ABLHAr).

Alto impacto

La evidencia clínica respalda ese impacto. Según datos de la Red Global de Bancos de Leche Humana, la leche humana pasteurizada puede reducir hasta en un 58% los casos de enterocolitis necrotizante en prematuros extremos. Además, un solo litro donado alcanza para alimentar durante varios días a recién nacidos de muy bajo peso.

Los bancos de leche humana cumplen un rol central en esa cadena de cuidados. Son centros especializados que recolectan, clasifican, analizan, pasteurizan y distribuyen leche donada bajo estrictos estándares de seguridad microbiológica. Allí trabajan equipos interdisciplinarios integrados por nutricionistas, bioquímicos, médicos, técnicos e ingenieros.

“La leche humana es un fluido biológico vivo que contiene nutrientes y componentes inmunológicos fundamentales”, explica Soledad Méndez, directora de investigación en lactancia humana de ABLHAr. Entre esos componentes se encuentran inmunoglobulinas, lactoferrina y oligosacáridos, claves para la protección inmunológica durante los primeros días de vida.

El procesamiento incluye controles físicos, químicos y microbiológicos y un proceso de pasteurización -generalmente mediante el método Holder, a 62,5 °C durante 30 minutos- que elimina microorganismos potencialmente peligrosos sin perder gran parte de las propiedades nutricionales e inmunológicas.

Mapa nacional

La expansión de esta red comenzó hace poco más de quince años. Uno de los hitos fue la creación del primer banco de leche humana en la Maternidad Sardá, en la Ciudad de Buenos Aires, inaugurado en 2009 tras la sanción de la Ley 2102 porteña.

“Fue un hecho innovador y también un enorme desafío para un equipo interdisciplinario”, recuerda Odelza Vega, socia fundadora de ABLHAr y una de las pioneras del sistema en Argentina. Aquella experiencia abrió el camino para nuevos desarrollos en distintas provincias.

Hoy, el mapa nacional sigue mostrando contrastes. Mientras algunas jurisdicciones cuentan con estructuras consolidadas y redes de recolección activas, otras todavía dependen de iniciativas aisladas o proyectos en formación. San Luis, San Juan, Santiago del Estero, La Pampa, Jujuy y Salta son algunas de las provincias que trabajan actualmente en la apertura de nuevos bancos, junto con proyectos en Mar del Plata y el fortalecimiento de los espacios existentes en la provincia de Buenos Aires.

La provincia de Neuquén aparece como una de las experiencias más desarrolladas. Allí, el banco de leche humana creado en 2016 trabaja articulado con una red provincial que cuenta con 65 nodos de recolección distribuidos en distintos puntos del territorio. Según datos del propio sistema, actualmente participan más de 680 madres donantes y se pasteurizan entre 20 y 40 litros mensuales.

“Los bancos de leche no son solo espacios de procesamiento. Son dispositivos que conectan el territorio con las terapias neonatales de alta complejidad”, señala Méndez. La definición amplía la mirada sobre una política que involucra promoción de la lactancia, logística sanitaria, capacitación profesional y acompañamiento comunitario.

Hoy uno de los principales desafíos sigue siendo la articulación federal. Desde ABLHAr advierten que todavía no existe un sistema nacional unificado de información ni una rectoría específica que coordine la estrategia en todo el país. También persisten diferencias en equipamiento, disponibilidad de recursos humanos y reconocimiento institucional.

La donación, por otra parte, continúa atravesada por el desconocimiento. Muchas personas que amamantan no saben que pueden donar o desconocen cómo funciona el procedimiento. Para hacerlo, es necesario estar en buen estado de salud, tener producción de leche, no fumar ni consumir alcohol o drogas y realizar análisis de sangre de control. Toda la leche donada es posteriormente analizada y pasteurizada antes de llegar a bebés hospitalizados.

Frente a la sobrevida neonatal y a la mayor complejidad en los cuidados intensivos pediátricos, el desafío es que los bancos de leche humana ocupen un lugar cada vez más relevante dentro de las políticas de salud pública para lograr que sean cada vez más los recién nacidos que accedan a este recurso, que muchas veces, puede resultar determinante.

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