martes 02 de junio de 2026 - Edición Nº2736

PREVENCIÓN & PROMOCIÓN | 2 jun 2026

Prevención cardiovascular

Pitavastatina: qué dicen las nuevas guías europeas sobre el tratamiento del colesterol

12:31 |Las recomendaciones actualizadas refuerzan la importancia de reducir tempranamente el colesterol LDL y alcanzar objetivos terapéuticos más estrictos. Especialistas destacan el valor de opciones con menor potencial de interacciones medicamentosas en pacientes complejos.


La actualización 2025 de las guías europeas para el manejo de las dislipemias consolida el consenso sobre prevención cardiovascular, que resalta que cuanto más temprano y sostenido sea el control del colesterol LDL, menor será el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades ateroscleróticas.

La recomendación adquiere especial relevancia en un contexto en el que las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el mundo y donde los factores de riesgo modificables mantienen una elevada prevalencia. En Argentina, cerca del 40% de las personas adultas presenta colesterol total elevado, según datos difundidos por el Ministerio de Salud.

Más allá de los avances terapéuticos, especialistas advierten que uno de los principales desafíos sigue siendo identificar tempranamente a las personas con riesgo cardiovascular, sostener la adherencia a los tratamientos y garantizar el acceso oportuno a estrategias preventivas eficaces.

Un factor de riesgo silencioso

El colesterol LDL -conocido habitualmente como "colesterol malo"- participa directamente en la formación de placas de ateroma que se acumulan en las arterias y pueden derivar en infartos, accidentes cerebrovasculares o enfermedad vascular periférica.

Una de las principales dificultades es que la hipercolesterolemia suele desarrollarse durante años sin generar síntomas evidentes y por eso las nuevas recomendaciones internacionales insisten en fortalecer las estrategias de detección precoz, los controles periódicos y el seguimiento continuo de los pacientes.

"Si bien intervienen múltiples factores de riesgo, el colesterol LDL sigue siendo un protagonista central en el desarrollo de la enfermedad aterosclerótica", señaló Augusto Lavalle Cobo, presidente de la Sociedad Argentina de Lípidos y jefe del Servicio de Cardiología del Sanatorio Otamendi.

La evidencia acumulada durante las últimas décadas muestra que por cada reducción de aproximadamente 39 mg/dL de colesterol LDL, el riesgo de eventos cardiovasculares puede disminuir alrededor de un 20%. En consecuencia, las guías europeas proponen objetivos terapéuticos cada vez más estrictos, especialmente para quienes presentan alto o muy alto riesgo cardiovascular.

Hacia tratamientos más personalizados

La actualización también refleja una transformación en la manera de abordar las dislipemias. Si bien la reducción del colesterol LDL continúa siendo el objetivo principal, la elección de los tratamientos incorpora cada vez más variables, como la presencia de diabetes, enfermedad renal crónica, síndrome metabólico, polifarmacia o antecedentes de intolerancia a determinados medicamentos.

"La tendencia actual es avanzar hacia tratamientos más personalizados, contemplando el riesgo cardiovascular global, las comorbilidades y la tolerabilidad de cada paciente", explicó Adrián Proietti, especialista en endocrinología y director del servicio de endocrinopatías del Centro Médico Integral Kynet.

Este enfoque busca optimizar los resultados clínicos y mejorar la adherencia terapéutica en pacientes que, además del colesterol elevado, conviven con múltiples factores de riesgo o enfermedades concomitantes.

La búsqueda de tratamientos cada vez más adaptados a las características de cada paciente también impulsa el desarrollo y la disponibilidad de nuevas alternativas farmacológicas y en ese escenario, la pitavastatina, comercializada en Argentina por Eurofarma, es una opción terapéutica que acumula evidencia en poblaciones con necesidades clínicas particulares.

Diversos estudios han mostrado que esta estatina presenta un bajo potencial de interacciones medicamentosas debido a su vía metabólica diferencial respecto de otras moléculas de la misma familia. Además, investigaciones recientes han señalado un perfil metabólico favorable, especialmente relevante para personas con diabetes tipo 2, síndrome metabólico, enfermedad renal crónica o que reciben múltiples tratamientos farmacológicos.

Según los especialistas, estas características pueden resultar especialmente valiosas en pacientes polimedicados, con antecedentes de intolerancia a otras estatinas o con condiciones clínicas que requieren minimizar el riesgo de interacciones medicamentosas.

"Hoy contamos con herramientas terapéuticas cada vez más específicas para diferentes perfiles de pacientes, lo que permite individualizar las estrategias de prevención cardiovascular", sostuvo Lavalle Cobo.

Desde Eurofarma señalan que la disponibilidad de alternativas como la pitavastatina busca ampliar las opciones terapéuticas para los profesionales de la salud en un contexto en el que las guías internacionales recomiendan alcanzar objetivos de reducción de colesterol LDL cada vez más exigentes.

El desafío cardiovascular en personas que viven con VIH

Uno de los aspectos destacados de las nuevas recomendaciones es la atención al riesgo cardiovascular en personas que viven con VIH, donde la evidencia disponible muestra que esta población presenta entre una vez y media y dos veces más riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular que la población general, aun cuando reciba tratamiento antirretroviral efectivo.

En este grupo, el estudio REPRIEVE aportó datos relevantes al demostrar una reducción del 35% en los eventos cardiovasculares mayores mediante el uso de pitavastatina como estrategia de prevención primaria y los resultados reforzaron el interés clínico por esta molécula en una población históricamente subrepresentada en los estudios cardiovasculares.

El acceso, un desafío pendiente

Aunque las nuevas alternativas terapéuticas amplían las opciones disponibles para los equipos de salud, especialistas coinciden en que el principal desafío continúa siendo poblacional.

La reducción de la carga cardiovascular no depende únicamente de la disponibilidad de medicamentos, sino también de políticas que promuevan la detección temprana, el control periódico de los factores de riesgo, la alimentación saludable, la actividad física y el acceso sostenido a la atención médica.

En América Latina, donde persisten desigualdades en el acceso al diagnóstico y a los tratamientos de largo plazo, la implementación efectiva de las recomendaciones clínicas enfrenta obstáculos vinculados a la cobertura sanitaria, la continuidad asistencial y los costos de las terapias.

En ese contexto, la incorporación de nuevas alternativas terapéuticas constituye un avance, pero su impacto dependerá de que puedan integrarse de manera efectiva a las estrategias de prevención y alcanzar a las poblaciones que más las necesitan.

Las nuevas guías refuerzan así una tendencia que viene consolidándose en la cardiología preventiva: combinar objetivos terapéuticos más exigentes con una atención cada vez más personalizada. El desafío será trasladar esos avances desde la evidencia científica hacia la práctica cotidiana de los sistemas de salud y lograr que las estrategias de prevención alcancen efectivamente a las poblaciones con mayor riesgo.

 

 

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