Mientras el gasto en medicamentos crece en todo el país y tensiona los presupuestos sanitarios, Mendoza puso en marcha una estrategia para contener costos y sostener el sistema de salud. La provincia avanzó por dos caminos: la importación directa de medicamentos para generar competencia y reducir precios, y la creación de una Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias para analizar la costo-efectividad de los tratamientos de alto costo.
En diálogo con Comunicar Salud el ministro de Salud y Deportes de Mendoza Rodolfo Montero advierte que el objetivo no es solo ahorrar recursos sino reorganizar el sistema para garantizar mayor acceso, fortalecer la prevención y mejorar la sustentabilidad del sistema sanitario provincial.
¿Qué diagnóstico hicieron desde el Ministerio sobre el gasto en medicamentos?
Si uno analiza lo que pasó en los últimos diez años, el gasto en medicamentos como proporción del gasto total en salud creció muchísimo y se fue comiendo el presupuesto de salud. Las obras sociales provinciales antes destinaban entre el 15% y el 20% de su presupuesto a medicamentos; hoy algunas gastan el 35%, otras el 40% y algunas incluso el 50%. Eso significa menos recursos para prevención, asistencia y otras prestaciones.
El problema de los medicamentos es hoy uno de los principales desafíos del sistema de salud y hay dos factores determinantes: por un lado, la innovación; y por el otro, el precio de los medicamentos. Para entenderlo mejor, conviene separar dos grandes grupos: los medicamentos ambulatorios y para enfermedades crónicas, que ya llevan muchos años en el mercado; y los medicamentos de alto costo.
¿Qué estrategias adoptaron para reducir ese gasto?
En el caso de los medicamentos ambulatorios, la estrategia principal en el mundo fue controlar precios y evitar la sobremedicación. Después de décadas de conflicto con la industria farmacéutica, muchos países entendieron que había una desconexión enorme entre el costo de producción y el precio final de venta.
Por eso, más del 90% de los países de la OCDE terminaron regulando el precio de los medicamentos; el Estado intervino y estableció precios máximos. Otros países, como Estados Unidos, no regulan directamente, pero promueven una competencia fuerte mediante importaciones, especialmente desde India.
En Argentina creemos que hay dos caminos posibles: regular precios o promover competencia real. Como nosotros no podemos regular precios desde una provincia, avanzamos por el lado de la competencia y ahí surge nuestra estrategia de importación de medicamentos.
¿Cómo funciona la estrategia de importación?
La idea fue importar medicamentos para exponer los valores locales y generar competencia. Pero teníamos dos limitaciones porque no podíamos importar medicamentos ya registrados en el país y queríamos traer únicamente productos aprobados por la EMA o la FDA, porque eso simplifica mucho la autorización de ANMAT y garantiza calidad.
Entonces empezamos a buscar laboratorios, principalmente en India pero no exclusivamente, que tuvieran estándares internacionales y comercializaran esos medicamentos en Europa o Estados Unidos.
El primer medicamento que importamos fue metformina para diabetes, en 2024, siempre con aprobación de ANMAT. Esa primera experiencia nos dio un ahorro importante y después empezamos a escalar el modelo.
“Importamos medicamentos con aprobación de FDA o EMA y siempre con autorización de ANMAT y gastamos 900 millones donde el mercado local cobraba 7.200 millones”
¿Qué resultados obtuvieron?
En 2025 importamos 17 medicamentos, gastamos aproximadamente 900 millones de pesos, cuando en el mercado local esos mismos productos hubieran costado cerca de 7.200 millones. Es decir, alrededor de ocho veces menos. Y cuanto más se escala, mayores son las diferencias, este año, por ejemplo, estamos importando Imatinib, una droga oncológica que compramos a un dólar, mientras que en el mercado local cuesta alrededor de 80 dólares.
Pero además, quiero recalcar que esto genera un efecto muy fuerte sobre el mercado local, no tanto por el volumen que deja de comprar Mendoza, sino por la exposición de precios y el efecto contagio. Hoy varias provincias nos consultan cómo hicimos las importaciones porque quieren replicar el modelo. También vimos que, después de nuestras importaciones, algunos medicamentos bajaron muchísimo de precio en Mendoza, porque está claro que la competencia genera impacto.
Mendoza fue pionera en la creación de una Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias. ¿Por qué tomaron esa decisión?
Porque cuando hablamos de medicamentos de alto costo, la discusión cambia. Muchas veces hay innovación real y patentes vigentes, por lo que no alcanza solamente con importar y entonces la estrategia pasa por evaluar cuánto valor aporta realmente cada tecnología al paciente y al sistema. Por eso creamos la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Mendoza cuya función no es solamente determinar si un medicamento es seguro, porque eso lo hace ANMAT, sino analizar si es costo-efectivo para el sistema.
La agencia evalúa si un tratamiento realmente mejora la calidad y expectativa de vida de los pacientes y si ese beneficio justifica el costo. Porque cada recurso que se destina a un medicamento es un recurso que deja de invertirse en prevención, diagnóstico o atención de otras personas.
¿Qué impacto pudieron evaluar hasta ahora?
La agencia puede recomendar incorporar tecnologías, excluirlas o establecer cuál es la alternativa más eficiente. Por ejemplo, hemos detectado medicamentos equivalentes donde una marca costaba 300 millones de pesos y otra 20 millones, siendo terapéuticamente iguales; y a partir de esos dictámenes logramos que algunos precios cayeran hasta quince veces.
Todo esto forma parte de una estrategia más amplia de reorganización del sistema de salud. La importación de medicamentos, la agencia de evaluación, el cobro a obras sociales y las reformas en recursos humanos son herramientas para ordenar el sistema y poner al paciente en el centro.
“Cada recurso destinado a un medicamento es un recurso que deja de invertirse en otra persona y con la Agencia de Evaluación de Tecnologías logramos que algunos medicamentos bajaran hasta quince veces”
¿Cuál es el objetivo de fondo de estas reformas que van más allá de los costos y los recursos disponibles?
El objetivo final es construir un sistema más profesional, más eficiente y más equitativo porque estamos convencidos que no se trata de prometer “todo para todos”, sino de organizar mejor los recursos para garantizar acceso y calidad de atención de manera sustentable.
También trabajamos fuerte en recursos humanos. Mendoza hoy tiene tres veces más inscriptos en residencias médicas que en 2023 porque mejoramos salarios, cambiamos incentivos y reorganizamos condiciones laborales para hacer más atractivo el sistema público.
Y hacia adelante, el gran desafío es fortalecer la prevención. Mendoza aprobó una ley que obliga a aumentar progresivamente la inversión en prevención sanitaria sabiendo que el sistema de salud no puede seguir concentrado solamente en resolver enfermedades avanzadas. Tenemos que diagnosticar antes, prevenir más y usar los recursos de manera inteligente para garantizar el derecho a la salud.