viernes 12 de junio de 2026 - Edición Nº2746

INVESTIGACIÓN + TRATAMIENTO | 11 jun 2026

La enfermedad que afecta a millones de mujeres y aún se diagnostica tarde

La endometriosis afecta al 10% de las mujeres en edad reproductiva, pero continúa enfrentando obstáculos para su detección temprana. Nuevas investigaciones ayudan a comprender su impacto sobre la fertilidad y la salud integral.


La endometriosis afecta a cerca de 190 millones de mujeres en el mundo y a una de cada diez mujeres en edad reproductiva, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero a pesar de su elevada prevalencia, continúa siendo una enfermedad subdiagnosticada y muchas veces invisibilizada dentro de los sistemas de salud. El dolor menstrual intenso, uno de sus síntomas más frecuentes, suele ser considerado una molestia "normal" y no una señal de alarma.

Esta naturalización del sufrimiento femenino tiene como consecuencias una demora de años en el diagnóstico y en muchos casos, la enfermedad recién se detecta cuando aparecen dificultades para lograr un embarazo. Esa demora diagnóstica, que impacta en forma directa en la calidad de vida también tiene efecto en las posibilidades reproductivas y el acceso oportuno a tratamientos adecuados.

En este contexto, una investigación realizada por científicos de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) y del CONICET aporta nuevas evidencias sobre el alcance de la enfermedad en la fertilidad femenina. El estudio, publicado en la revista Reproductive Biology and Endocrinology, identificó mecanismos celulares específicos mediante los cuales la endometriosis altera la calidad de los ovocitos, afectando procesos esenciales para que la fecundación ocurra de manera eficiente.

"La enfermedad genera un ambiente inflamatorio que modifica estructuras celulares fundamentales para la reproducción", explicó la bioquímica Marcela Michaut, investigadora del Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM) y líder del trabajo, en diálogo con la Agencia CyTA-Leloir.

El equipo trabajó con un modelo experimental en ratones al que se indujo quirúrgicamente la enfermedad y los resultados mostraron alteraciones en la corteza celular de los ovocitos y en los denominados gránulos corticales, estructuras que cumplen funciones clave durante la fecundación. Si bien los hallazgos fueron obtenidos en animales, los investigadores consideran que podrían existir mecanismos similares en seres humanos.

La relevancia clínica del hallazgo se vincula con observaciones realizadas previamente en tratamientos de fertilidad. Diversos estudios demostraron que las mujeres con endometriosis que reciben ovocitos de donantes sanas logran resultados reproductivos comparables a los de mujeres sin la enfermedad. En cambio, cuando los ovocitos provienen de pacientes con endometriosis, las tasas de embarazo y de nacidos vivos suelen ser menores.

Para los especialistas, estos datos refuerzan la necesidad de mejorar las estrategias de diagnóstico y seguimiento de una patología que afecta múltiples dimensiones de la salud femenina. Durante décadas, el dolor asociado a la menstruación fue minimizado tanto en el ámbito social como en algunos entornos sanitarios, una mirada que contribuyó a que muchas pacientes atravesaran largos recorridos médicos antes de obtener una respuesta.

Un cambio reciente en las guías del Colegio Estadounidense de Obstetricia y Ginecología (ACOG) busca precisamente reducir esas demoras. Desde marzo de este año, las recomendaciones habilitan que el diagnóstico pueda basarse en los síntomas y el examen físico, sin requerir necesariamente una laparoscopía para confirmar la enfermedad.

Sin embargo, el acceso desigual a especialistas, la falta de conocimiento sobre la enfermedad y la persistencia de estereotipos vinculados al dolor femenino continúan siendo obstáculos para una atención temprana.

Los investigadores mendocinos ya trabajan en una nueva etapa con el objetivo de identificar marcadores que permitan detectar precozmente las alteraciones que produce la endometriosis sobre los ovocitos y evaluar estrategias destinadas a mejorar su calidad mediante sustancias antioxidantes durante los tratamientos de fertilización asistida.

La investigación básica abre una nueva ventana para comprender mejor una enfermedad que afecta a millones de mujeres, interpela la capacidad de respuesta de los sistemas de salud y deja abierta la pregunta: ¿cuántos años de dolor, consultas y diagnósticos tardíos siguen siendo necesarios para que una enfermedad tan frecuente sea reconocida y tratada a tiempo?.

 

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