La mortalidad materna no es solo una estadística sanitaria, es un marcador crítico de la calidad de un sistema de salud y de la vigencia de los derechos fundamentales en una sociedad. Por definición, nos referimos a la muerte de una mujer durante el embarazo, el parto o dentro de los 42 días posteriores a su finalización. Es importante señalar que la amplia mayoría de estas muertes son prevenibles mediante una atención prenatal adecuada, asistencia calificada y cuidados postnatales.
Argentina, que había logrado avances sostenidos en esta materia, enfrenta hoy un escenario preocupante. Tras un retroceso durante la pandemia, la última información disponible publicada por la Dirección de Estadísticas en Salud del Ministerio de Salud la razón de mortalidad materna subió a 4,4 por cada 10.000 nacidos vivos en 2024, lo que implica un incremento del 37% respecto al año anterior. A esto hay que sumar las fuertes brechas existentes en el país: las provincias del norte (NEA y NOA) duplican las medias históricas, equiparándose a los países con menor nivel de desarrollo global.
También es importante hacer un zoom en otro número relevante: la mortalidad materna en menores de 20 años. A pesar del descenso de la fecundidad adolescente en nuestro país —un logro significativo de las políticas públicas de la última década—, las muertes en este grupo etario aumentaron de 16 en 2020 a 24 en 2024. Este dato revela que: los embarazos que aún ocurren en la adolescencia se concentran en contextos de extrema vulnerabilidad, donde el sistema de salud sigue llegando tarde o, sencillamente, no llega.
Frente a este panorama, no basta con la preocupación; se requiere una acción urgente y articulada, fundamentada en la evidencia. Es por eso que desde el Grupo de Trabajo Regional para la Reducción de la Mortalidad Materna, un mecanismo interagencial integrado por agencias técnicas de las Naciones Unidas (entre las que se encuentra UNFPA), organismos de cooperación, ONG y redes profesionales, se desarrolló el Consenso Estratégico Interagencial para la Reducción de la Morbi-mortalidd Materna: orientciones estratégicas para el decenio 2020-2030 que propone las siguientes prioridades:
El aumento de la mortalidad materna nos muestra que el sistema de salud está teniendo dificultades para llegar a quienes más lo necesitan. En este momento, la dignidad y la vida de las mujeres nos exige la construcción de una respuesta sanitaria que llegue a tiempo, a todas y en todo el territorio.
Más información en UNFPA
(*) Jefa de Oficina del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Argentina