El regreso de miles de argentinos desde México, Estados Unidos y Canadá -países donde actualmente se registran brotes activos de sarampión- volvió a poner en alerta a las autoridades sanitarias y a los especialistas. Aunque Argentina logró interrumpir la transmisión endémica de la enfermedad, la combinación de una mayor circulación internacional de personas y el descenso sostenido de las coberturas de vacunación genera un escenario propicio para la reintroducción del virus.
El sarampión es una de las enfermedades infecciosas más contagiosas: una persona infectada puede transmitir el virus hasta a otras 18 si estas no están inmunizadas. En ese contexto, los especialistas recomiendan revisar el esquema de vacunación antes de viajar y consultar de inmediato si, dentro de los 30 días posteriores al regreso, aparecen fiebre de 38 °C o más, erupción cutánea o síntomas compatibles con la enfermedad.
En diálogo con Comunicar Salud, la Dra. Cecilia Torroija, directora Asociada de Asuntos Médicos de MSD Argentina, explica cuáles son los principales riesgos para el país, qué estrategias deberían fortalecerse para recuperar las coberturas de vacunación y por qué mantener altos niveles de inmunización es una responsabilidad colectiva.
¿Qué tan alto es hoy el riesgo de que Argentina vuelva a tener transmisión sostenida de la enfermedad y qué medidas deberían reforzarse para evitarlo?
Hoy el riesgo puede considerarse no bajo, especialmente si existen grupos de población susceptible (personas no vacunadas o con esquemas incompletos) y si ingresa un caso de sarampión desde una zona con circulación activa. Argentina logró interrumpir la transmisión endémica del sarampión, pero el contexto regional cambió: hay brotes activos en distintos países de las Américas, mayor circulación internacional de personas y coberturas de vacunación que no alcanzan en forma sostenida los niveles recomendados.
Para evitarlo, es clave reforzar tres pilares: recuperar coberturas con dos dosis de vacuna con componente contra sarampión, fortalecer la vigilancia epidemiológica para detectar rápidamente casos sospechosos y asegurar una respuesta inmediata, con aislamiento, búsqueda de contactos y vacunación de bloqueo cuando corresponda.
Las coberturas de vacunación vienen descendiendo desde hace varios años. ¿Cuáles son las principales causas de esta situación y qué políticas públicas deberían implementarse para recuperar los niveles de inmunización recomendados?
La caída de coberturas suele responder a una combinación de factores: dificultades de acceso, oportunidades perdidas en el contacto con el sistema de salud, demoras en completar esquemas, menor percepción del riesgo porque muchas enfermedades dejaron de verse con frecuencia y también la circulación de información incorrecta o confusa sobre las vacunas.
Para revertir esta situación se necesitan políticas sostenidas, no acciones aisladas: facilitar el acceso a la vacunación, ampliar horarios y puntos de aplicación, trabajar activamente con escuelas y centros de salud, identificar poblaciones con esquemas incompletos, mejorar los registros nominales y comunicar de manera clara que las vacunas del calendario son gratuitas, seguras y fundamentales para proteger tanto a cada persona como a la comunidad.
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa y, cuando las coberturas de vacunación bajan, aumenta la cantidad de personas susceptibles y el riesgo de transmisión.
Más allá del sarampión, ¿qué otras enfermedades prevenibles por vacunas podrían reemerger si persisten las bajas coberturas y qué impacto tendría esto sobre el sistema de salud y sobre los grupos más vulnerables?
Cuando bajan las coberturas, el riesgo no se limita al sarampión. También pueden reaparecer o aumentar enfermedades prevenibles como rubéola, paperas, tos convulsa, varicela, enfermedad neumocócica, difteria o poliomielitis en escenarios de importación.
El impacto puede ser importante porque estas enfermedades generan consultas, internaciones, necesidad de aislamiento, estudios de laboratorio y acciones de bloqueo, lo que sobrecarga al sistema de salud. Además, las consecuencias suelen ser más graves en lactantes, embarazadas, personas inmunocomprometidas, adultos mayores y comunidades con menor acceso a los servicios de salud.
Por eso, mantener altas coberturas no es solo una decisión individual: es una estrategia colectiva de protección.
¿Cuál es el mensaje para quienes regresen de países con circulación activa de sarampión y a las familias que tienen dudas sobre la vacunación? ¿Qué síntomas deben motivar una consulta inmediata y cómo puede prevenirse la transmisión?
El mensaje principal es revisar el carnet de vacunación antes y después de viajar, y consultar si hay dudas sobre el esquema. Quienes regresen de países con circulación activa deben estar atentos durante las semanas posteriores al viaje.
La presencia de fiebre, erupción en la piel, tos, conjuntivitis, secreción nasal o decaimiento debe motivar una consulta médica inmediata, informando siempre el antecedente de viaje.
Para prevenir la transmisión, la persona con síntomas debe evitar concurrir a la escuela, al trabajo o a lugares públicos, usar barbijo si debe trasladarse y seguir las indicaciones del equipo de salud.
A las familias con dudas, es importante transmitirles que el sarampión es una enfermedad muy contagiosa y potencialmente grave, y que la vacunación es la herramienta más eficaz para prevenirla y evitar brotes.