El debate sobre la venta de medicamentos de venta libre vuelve a ser foco en la agenda sanitaria y mientras el Gobierno nacional impulsa modificaciones normativas para ampliar los puntos de comercialización de estos productos, la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) manifiesta su rechazo y alerta sobre los riesgos que implicaría sacar los medicamentos del canal farmacéutico.
La discusión cobra nuevo impulso luego de que la ANMAT oficializara, mediante la Disposición 4714/2026, el cambio de condición de venta para diez grupos de medicamentos que hasta ahora requerían receta médica y pasaron a ser de venta libre. La medida alcanza, entre otros, a tratamientos para trastornos digestivos, alergias, mareos, productos oftalmológicos y algunos preparados tópicos.
La disposición modifica la condición de expendio de esos medicamentos y se suma a otro punto que genera preocupación en el sector farmacéutico: el proyecto oficial que busca permitir que los medicamentos de venta libre puedan adquirirse también en kioscos, supermercados, estaciones de servicio e incluso mediante nuevos canales comerciales.
En referencia a este tema la presidenta de la COFA, la farmacéutica Alejandra Gómez dijo en declaraciones radiales: «Nos llevó más de treinta años corregir los efectos de la desregulación de los medicamentos de los años noventa y, aun así, todavía existen muchas situaciones de venta ilegal que comprometen la salud de la población.»
Para la dirigente, el principal problema es considerar al medicamento como un bien de consumo más y no como una herramienta sanitaria que requiere controles específicos.
«Un medicamento de venta libre no significa que sea inocuo ni que pueda tomarlo cualquier persona. Tampoco significa que pueda venderse en cualquier lugar», agregó la dirigente.
Garantía sanitaria
Desde la COFA recuerdan que la condición de venta libre únicamente implica que el paciente no necesita una receta médica para adquirir el medicamento, pero no elimina los riesgos asociados a su uso.
Según explicó Gómez, el farmacéutico cumple una función esencial al momento de la dispensa, ya que evalúa posibles interacciones con otros tratamientos, advierte sobre efectos adversos, verifica que el producto sea legítimo y garantiza que haya sido correctamente conservado durante toda la cadena de distribución.
«El paciente necesita saber que ese medicamento no va a interactuar con otros tratamientos, que no le producirá un efecto adverso evitable, que es un producto legítimo y que se conservó adecuadamente. Esa garantía la brinda el farmacéutico», explicó
La entidad sostiene que retirar los medicamentos del circuito farmacéutico implica perder varios mecanismos de protección sanitaria que hoy funcionan de manera integrada: el asesoramiento profesional, la trazabilidad de cada unidad, el control de origen y las condiciones adecuadas de almacenamiento, aspectos especialmente relevantes para preservar la calidad, eficacia y seguridad de los medicamentos.
Una experiencia que no debería repetirse
La posición de la COFA también se apoya en antecedentes regulatorios. La entidad recuerda que durante la década de 1990 se implementó un esquema de desregulación similar cuyos efectos, aseguran, demandaron décadas de trabajo para revertirse.
Posteriormente, el DNU 70/2023 volvió a avanzar sobre la posibilidad de ampliar los canales de venta, aunque esa iniciativa quedó suspendida por una medida cautelar presentada por la propia COFA junto con la Federación Farmacéutica (FEFARA). Ahora, el debate reaparece a través del anteproyecto de reforma de la Ley 17.565, cuyo artículo 18 propone habilitar la comercialización de medicamentos de venta libre fuera de las farmacias.
Para la Confederación, la evidencia acumulada demuestra que ese modelo incrementa los riesgos para la población al reducir los controles sanitarios sobre productos que, aunque no requieren receta médica, continúan siendo medicamentos y pueden provocar efectos adversos, contraindicaciones o interacciones con otros tratamientos.
«No se puede tratar al medicamento como una mercancía más. Defender que los medicamentos se dispensen exclusivamente en farmacias es defender un acceso seguro y responsable, pensando siempre en la salud de toda la población», concluyó.