La sífilis, una infección de transmisión sexual (ITS) prevenible y curable, atraviesa un resurgimiento que preocupa a las autoridades sanitarias de todo el mundo. Argentina no escapa a esa tendencia: en 2025 se notificaron 46.779 casos, lo que representa un incremento del 75,6% respecto de 2022 y constituye el registro más alto desde el inicio de la vigilancia epidemiológica nacional, según el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN N°803).
La situación fue uno de los ejes planteados por AIDS Healthcare Foundation (AHF) durante la 26ª Conferencia Internacional sobre el Sida (AIDS 2026), realizada en Río de Janeiro. Desde la organización remarcaron que, aunque el VIH sigue siendo una prioridad global, el crecimiento de la sífilis requiere una respuesta urgente por parte de los sistemas de salud.
Los datos nacionales muestran una tendencia sostenida. Durante 2024 se habían registrado 36.917 diagnósticos, mientras que un año después esa cifra aumentó hasta casi 47.000 casos.
El fenómeno también se observa a nivel internacional. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 8 millones de personas de entre 15 y 49 años contrajeron sífilis en 2022, frente a 7,1 millones en 2020, un aumento del 13% en apenas dos años. Ese mismo año, la infección estuvo asociada con unas 230.000 muertes.
Las metas internacionales apuntan en sentido contrario: los países miembros de la OMS se propusieron reducir diez veces las infecciones anuales por sífilis para 2030, pero la evolución de los indicadores muestra que la epidemia continúa expandiéndose.
América Latina concentra la mayor carga
La región de las Américas concentra una parte desproporcionada de los casos mundiales. En 2022 se estimaron 3,37 millones de nuevas infecciones, equivalentes al 42% del total global. Para 2024, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) calculó que los nuevos casos ascendieron a 4,2 millones, de los cuales el 90% corresponde a América Latina y el Caribe.
Pese a estas cifras, desde AHF sostienen que la enfermedad continúa recibiendo menos atención que otras infecciones transmisibles, a pesar de que su diagnóstico y tratamiento son relativamente sencillos.
Preocupa la sífilis congénita
Uno de los principales motivos de alarma es el aumento de la sífilis congénita, que ocurre cuando la infección se transmite de la madre al bebé durante el embarazo.
Se estima que 68.000 recién nacidos presentaron sífilis congénita en las Américas durante 2022. La tasa regional alcanzó 4,98 casos por cada 1.000 nacidos vivos, casi diez veces por encima de la meta de eliminación fijada por la OMS.
A nivel mundial, la infección provocó ese mismo año 355.000 resultados adversos del embarazo, entre ellos muertes fetales, fallecimientos neonatales y partos prematuros.
Los especialistas recuerdan que se trata de una enfermedad que puede prevenirse mediante el diagnóstico oportuno durante el embarazo y cuyo tratamiento consiste, en la mayoría de los casos, en una dosis de penicilina benzatínica.
Uno de los principales desafíos es que la sífilis frecuentemente cursa sin síntomas, lo que favorece su transmisión y retrasa el inicio del tratamiento.
«El VIH/sida es, y siempre será, el corazón de la misión de AHF, pero no podemos ignorar una epidemia de sífilis que crece a plena vista. La sífilis tiene cura y, sin embargo, muchas veces no da síntomas y pasa inadvertida, lo que permite que se propague y provoque complicaciones graves», señaló la Dra. Adele Schwartz Benzaken, directora médica global sénior de AHF.
La especialista agregó que es necesario «ampliar las pruebas y la educación, integrar los servicios de ITS en la atención del VIH y convertir los chequeos de salud sexual en una práctica rutinaria».
Integrar el tamizaje y garantizar el tratamiento
Durante AIDS 2026, AHF impulsó la campaña «La sífilis es cosa seria: tiene cura. Hazte la prueba», destinada a promover el testeo y la detección temprana.
La organización informó que realiza más de un millón de pruebas de sífilis por año y brinda servicios gratuitos de diagnóstico y tratamiento en más de 30 países.
Al cierre de la conferencia, la entidad reiteró el pedido a los gobiernos para integrar el tamizaje de sífilis en la atención primaria y en los servicios de VIH, garantizar el abastecimiento continuo de penicilina benzatínica y establecer la prueba prenatal de sífilis como un estándar de atención, con el objetivo de frenar una enfermedad que, pese a contar con tratamiento efectivo, continúa creciendo tanto en Argentina como en el resto del mundo.