Cada año se publican miles de estudios científicos, guías clínicas y actualizaciones terapéuticas. Para los profesionales de la salud, mantenerse al día es cada vez más difícil y en ese contexto, la inteligencia artificial comienza a ser vista no como un reemplazo del criterio médico, sino como una herramienta para enfrentar uno de los principales desafíos de la práctica clínica: la sobrecarga de información.
Así lo muestra una encuesta realizada por IntraMed entre más de 2.700 médicos y otros profesionales de la salud de América Latina, según la cual seis de cada diez consideran que la inteligencia artificial será una herramienta clave para organizar y sintetizar el conocimiento científico.
El relevamiento refleja una necesidad cada vez más extendida: el 67% de los encuestados afirma que hacen falta herramientas capaces de filtrar, ordenar y resumir la información médica disponible, mientras que más de siete de cada diez consideran que la dispersión de las fuentes y el exceso de novedades sin contexto dificultan mantenerse actualizados.
El desafío es procesar la información
Durante años, uno de los principales problemas para los profesionales era acceder a la evidencia científica. Hoy el escenario parece haber cambiado: la información abunda, pero administrarla requiere cada vez más tiempo.
La IA aparece entonces como una tecnología capaz de agilizar la búsqueda, sintetizar evidencia y facilitar el acceso al conocimiento relevante, especialmente en un entorno donde la producción científica crece de manera constante.
La encuesta también muestra que esta transformación modifica la forma de aprender. El 76% de los profesionales prefiere contenidos breves y visuales para actualizarse, una tendencia asociada a jornadas laborales intensas y tiempos cada vez más limitados para la educación continua.
La confianza sigue teniendo rostro humano
Aunque existe una creciente aceptación del uso de inteligencia artificial para organizar información, los profesionales consultados establecen una condición: la tecnología no alcanza por sí sola para generar confianza.
El 67% considera que la credibilidad depende de que los contenidos provengan de fuentes transparentes, estén actualizados y cuenten con respaldo científico, mientras que el 37% sostiene que es importante conocer cuál fue la participación de personas en la elaboración y supervisión de esa información.
Los resultados sugieren que los médicos aceptan el apoyo de herramientas automatizadas, pero siguen reservando al juicio humano el papel central en la interpretación de la evidencia y en la toma de decisiones clínicas.
"La medicina siempre se apoyó en el conocimiento compartido y en la confianza entre colegas. La inteligencia artificial puede ayudarnos a gestionar mejor la información, pero las decisiones clínicas, la evidencia y el intercambio humano siguen siendo irremplazables", afirmó Gastón Valverde, CEO de IntraMed.
Y agregó: "Los resultados muestran que, incluso en un contexto de aceleración tecnológica, lo humano continúa siendo el principal valor para los profesionales de la salud".
Nuevas formas de actualización
La encuesta también ofrece una radiografía de cómo cambió la capacitación médica en los últimos años.
El 43% de los profesionales afirma que estudia principalmente desde su hogar, mientras que el 31% aprovecha momentos libres durante la jornada laboral para revisar contenidos científicos, una modalidad que refleja la creciente flexibilidad -y también fragmentación- del aprendizaje continuo.
En ese escenario, plataformas digitales e inteligencia artificial aparecen como herramientas para adaptar la educación médica a nuevas dinámicas de trabajo, aunque sin reemplazar la necesidad de información validada y basada en evidencia.
Los resultados plantean finalmente un nuevo desafío para el sistema de salud: cómo transformar el enorme volumen de información científica disponible en conocimiento útil para la práctica clínica cotidiana. Según la encuesta, los médicos parecen tener clara la respuesta: la inteligencia artificial puede acelerar ese proceso, pero la confianza sigue construyéndose con evidencia, transparencia y revisión entre pares.