martes 25 de agosto de 2026 - Edición Nº2820

PUNTO DE VISTA | 25 ago 2026

El sistema de salud argentino fue diseñado para una población y una demanda que ya no existen

16:05 |Los números son conocidos, pero conviene repasarlos. En 2014 nacieron 777.000 chicos en la Argentina. En 2024, 413.135. Menos de la mitad, en una década. La tasa de fecundidad hoy es de 1,23 hijos por mujer: el 59% de lo que hace falta para que una generación se reemplace. Al mismo tiempo, para 2040 uno de cada seis argentinos tendrá 65 años o más. Son dos curvas que empujan en la misma dirección: una angosta la base de quienes aportan, la otra ensancha la cúspide de quienes demandan.


Sin embargo, el dato central no es estrictamente demográfico. El Global Burden of Disease 2023 midió algo que contradice lo que esperábamos: ganamos años de vida, pero no los ganamos con salud. La brecha entre esperanza de vida y expectativa de salud global creció de 8,8 a 10,7 años. En la Argentina, ese indicador pasó de 9,4 a 10,9 años.

Lo que más pesa en esos años no es lo que mata, sino lo que discapacita: dolor de espalda, depresión, sordera, caídas y sus consecuencias, entre otras patologías y condiciones. El problema no es que el sistema no gaste, sino que gasta tarde y mal. Financia la consecuencia del deterioro y no lo que lo hubiera evitado; financiamos la prótesis e internación por una fractura, la silla de ruedas o la institucionalización por demencia, cuando se debería invertir en lo que podemos anticipar veinte años antes.

Ante este panorama, surgen tres preguntas inevitables para pensar el futuro de la salud:

  • ¿Qué prestadores necesitaremos?

  • ¿Qué modelo de atención?

  • ¿Cómo se va a financiar?

Ninguna de estas cuestiones se responde sin mover el eje desde el hospital hacia el primer nivel de atención, el domicilio y el cuidado continuo, un punto que planteé recientemente en el marco de la Jornada «Baja natalidad y longevidad creciente» de la Universidad del Salvador.

Tenemos catorce años. Hoy la cohorte más numerosa del país todavía aporta. En 2040 llegará a los 65 años, justo cuando la base de sostén ya se habrá angostado por todos los chicos que no nacieron desde 2014. Cada año que se espere, la misma reforma la pagará una base más chica.

La mejor fecha para empezar fue hace veinte años. La segunda mejor es hoy.
(*) CEO & Founder en AIONIS

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