lunes 07 de septiembre de 2026 - Edición Nº2833

PUNTO DE VISTA | 7 sep 2026

«El sistema no explota: ajusta»: la advertencia de Rubén Torres sobre el futuro de la salud argentina

15:09 |El presidente de IPEGSA (Instituto de Política, Economía y Gestión en Salud) sostuvo que casi 1,5 millones de personas perdieron cobertura entre diciembre de 2023 y marzo de 2026 y advirtió que una parte de esa demanda ya se trasladó al hospital público.  Por que es necesario discutir qué sistema de salud quiere sostener la Argentina.


«El fin de la seguridad social es un proceso que está más allá de quién gobierna. No es algo que vaya a suceder: ya sucedió» sentenció el Dr. Rubén Torres al hacer un análisis sobre las transformaciones del sistema sanitario argentino durante el Congreso de la COMRA -Confederación Médica de la República Argentina-.

Para el especialista, la crisis de la seguridad social no puede explicarse solamente por decisiones de una administración o por problemas de gestión. El modelo diseñado a partir del esquema de Bismarck se construyó sobre condiciones que cambiaron: pleno empleo, trayectorias laborales estables, una estructura familiar determinada y una relación más equilibrada entre población activa y jubilados.

El deterioro del empleo registrado tiene, además, un impacto directo sobre la cobertura. Según los datos presentados por Torres, entre diciembre de 2023 y marzo de 2026 casi 1,5 millones de personas perdieron su cobertura. «¿Qué pasó con esa gente que se fue de la seguridad social? Empieza a atenderse en el hospital público», señaló.

El fenómeno ya está repercutiendo sobre la demanda hospitalaria. Torres mencionó que, de acuerdo con conversaciones mantenidas con ministros de Salud del NOA, la demanda en hospitales públicos aumentó alrededor de un 20%, especialmente en las áreas de emergencia.

Un sistema fragmentado y con desigualdades

Torres cuestionó también la idea de que la libertad de elección y la competencia puedan constituir por sí mismas objetivos centrales de un sistema sanitario. «En resumen, los que pueden elegir en Argentina son aproximadamente el 20% de los argentinos. El resto no puede elegir: va al hospital si puede, pelea con la obra social para que le dé las prestaciones o accede a una prepaga si puede pagarla».

La concentración territorial de la medicina prepaga refuerza, según el especialista, esas desigualdades: el 62% de sus afiliados reside en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

A esto se suma una tensión entre modelos de cobertura que, para Torres, resulta difícil de resolver. «El desafío parece ser cómo hacer convivir un sistema solidario con un sistema individualista. Es muy difícil. Yo, por lo menos, no conozco ningún país del mundo donde convivan esas dos lógicas dentro del sistema de salud».

El financiamiento y el costo de no decidir

Los medicamentos aparecen como otro de los principales puntos de presión. Torres señaló que representan aproximadamente el 28% del gasto total en salud en Argentina y que existen obras sociales provinciales donde alcanzan cerca del 50% del presupuesto.

En este escenario, cuestionó la falta de una agencia consolidada de evaluación de tecnologías sanitarias. «Hubo 19 proyectos de agencia de evaluación de tecnologías y de costos y ninguno se aprobó», afirmó.

También advirtió sobre el deterioro de las coberturas de vacunación. «Hoy estamos entre los países que tienen coberturas para algunas de las vacunas del calendario más bajas de toda la historia argentina. En algunos casos, por debajo del 70%, lo cual pone en riesgo la inmunidad de rebaño».

Para Torres, estos problemas deben leerse dentro de una transformación más profunda: menos población económicamente activa, mayor expectativa de vida y nuevas necesidades de atención. «Además de pensar en cómo sostener el sistema actual, habrá que pensar si no tenemos que cambiar hacia un sistema de cuidados. Ahora somos viejos y ya no necesitamos solamente hospitales de agudos. Necesitamos cuidado, cuidado de largo plazo».

La pregunta de fondo

El diagnóstico desemboca en una discusión que excede a las obras sociales, las prepagas o al financiamiento de un subsector. Para Torres, el problema central es la falta de definición sobre el modelo sanitario que la Argentina pretende sostener.

«El problema no es el costo de la salud, sino la falta de decisión sobre qué queremos hacer con el sistema. ¿Qué sistema queremos sostener? Pongámonos de acuerdo en eso y después buscamos la plata para sostenerlo».

Y resumió su planteo con una definición contundente: «No se equivoquen: el sistema no explota. El sistema lo que hace es ajustar». Ese ajuste, explicó, termina impactando sobre los honorarios profesionales y la calidad de los servicios que reciben los beneficiarios.

La discusión, así, deja de ser solamente cuánto cuesta la salud y pasa a ser qué sistema de salud está dispuesta a sostener la Argentina, quiénes quedan cubiertos y quién termina absorbiendo el costo cuando la cobertura se pierde.

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