El cáncer colorrectal es una de las principales causas de enfermedad y muerte por cáncer en Argentina. Según las estimaciones de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), durante 2024 se produjeron 16.346 nuevos casos en el país y 7.455 muertes por esta enfermedad; representó el 11,7% de los nuevos diagnósticos de cáncer y se ubicó entre los tumores con mayor impacto en la mortalidad.
La dimensión del problema convive con una característica que diferencia al cáncer colorrectal de otros tumores: en una proporción importante de los casos puede prevenirse y, cuando se detecta en etapas tempranas, las posibilidades de curación superan el 90%.
El desafío es llegar a tiempo y así lo manifestó Luis Caro, presidente de Fundación GEDyT: «Hace años sabemos algo que debería interpelarnos a todos: el cáncer colorrectal es una enfermedad que, en gran medida, podemos prevenir, tenemos el conocimiento, tenemos profesionales preparados y tenemos herramientas para detectarlo antes», sostuvo durante la Noche Azul, la gala solidaria que la Fundación organiza anualmente para recaudar fondos destinados a acciones de prevención, detección temprana, formación e investigación sobre el cáncer colorrectal,
El especialista remarcó que el impacto de esas herramientas debe medirse también por su capacidad para modificar la trayectoria de las personas. «Todo lo que recaudamos en la Noche Azul anterior hoy se convirtió en estudios, formación y prevención en el territorio. Detrás de cada uno de esos resultados hay algo mucho más importante que un número, hay una persona que tuvo la oportunidad de llegar a tiempo», señaló y agregó que la experiencia es la base para avanzar hacia una estrategia de mayor alcance. «Lo que empieza hoy acá, en esta noche, es lo que el año que viene se convierte en más personas cuidadas a tiempo», resumió.
Pero la existencia de herramientas eficaces de prevención y diagnóstico no garantiza por sí misma que las personas puedan utilizarlas. Entre la recomendación de realizar un control y la concreción efectiva del estudio intervienen factores vinculados con el acceso al sistema de salud, la disponibilidad de servicios, la información, las distancias y la posibilidad de sostener el circuito diagnóstico cuando aparece un resultado anormal.
Ese es uno de los principales retos que plantea la discusión sobre una estrategia federal de prevención.
Llegar antes, pero también llegar a todos
En Argentina, el Programa Nacional de Prevención y Detección Temprana del Cáncer Colorrectal recomienda el tamizaje para las personas de 50 a 75 años con riesgo promedio, aun cuando no tengan síntomas. Una de las principales herramientas es el test inmunoquímico de sangre oculta en materia fecal. Cuando el resultado es positivo, debe realizarse una colonoscopía para determinar si existen lesiones precancerosas o cáncer.
El objetivo es intervenir antes de que aparezcan síntomas o cuando la enfermedad todavía se encuentra en una etapa inicial. Esto es particularmente relevante porque el cáncer colorrectal suele desarrollarse a partir de pólipos o adenomas que pueden ser detectados y extirpados antes de que evolucionen.
Pero para que una estrategia de tamizaje funcione como política sanitaria no alcanza con distribuir tests. Es necesario que las personas sean identificadas, convocadas, reciban el estudio, obtengan el resultado y puedan acceder a una colonoscopía y al tratamiento correspondiente cuando sea necesario.
La experiencia territorial desarrollada por Fundación GEDyT permite observar esa brecha. Durante 2026, la organización realizó por segundo año acciones en barrios de la Ciudad de Buenos Aires junto con Merck, LALCEC y Enfermeros Protagonistas, con el aval de la Asociación Argentina de Oncología Clínica y la Sociedad Argentina de Gastroenterología.
«Fuimos a los barrios. Puerta a puerta a buscar a personas que nunca se habían hecho un estudio. Distribuimos más de 300 tests gratuitos y el resultado fue que el 92% de esos test volvieron para poder ser analizados», explicó Emilia Caro, directora de Fundación GEDyT y presidenta global de Women in Global Health.
Para Caro, el resultado muestra que la barrera no necesariamente está en la voluntad de las personas. «La voluntad está, lo que tenemos que construir es un sistema capaz de llegar», señaló.
Una brecha que también es territorial
La discusión adquiere otra dimensión cuando se incorpora la distribución territorial de la enfermedad y de los recursos sanitarios. Los registros oficiales muestran diferencias entre las jurisdicciones argentinas en las tasas de mortalidad por cáncer colorrectal.
La mortalidad, además, viene descendiendo en el país. Entre 2014 y 2024 cayó alrededor de 13% en varones y 11% en mujeres, según datos del Ministerio de Salud. La evolución puede vincularse con mejoras en la prevención, el diagnóstico y los tratamientos, aunque las diferencias entre provincias muestran que los avances no necesariamente se producen de manera homogénea.
En este escenario, el lugar de residencia puede convertirse en un factor relevante para las posibilidades de acceder a una estrategia preventiva completa. La distancia hasta un establecimiento, la disponibilidad de profesionales capacitados, la capacidad diagnóstica y la articulación entre los distintos niveles de atención forman parte de una misma cadena.
«Porque dónde nacés, dónde vivís o a qué sistema de salud accedés determina tus posibilidades de llegar a tiempo. Y no debería ser así», sostuvo Emilia Caro en una frase sintetiza un problema que excede al cáncer colorrectal: la diferencia entre la existencia de una prestación y el acceso efectivo a ella.
Hacia una política federal
Con ese diagnóstico como punto de partida, Fundación GEDyT anunció durante la Noche Azul, su gala anual de recaudación, que durante 2027 buscará impulsar un Programa Federal de Prevención del Cáncer Colorrectal, una propuesta que toma como antecedente las acciones realizadas en la Ciudad de Buenos Aires y busca ampliar la estrategia a escala nacional.
«Anunciamos el próximo paso de un trabajo que venimos construyendo hace años: un Programa Federal de Prevención del Cáncer Colorrectal. No empezamos de cero», planteó Caro y recordó que la organización cuenta con una red de más de 100 instituciones vinculadas con esta agenda y propone utilizar esa estructura para ampliar las acciones de prevención y detección temprana.
La propuesta también se vincula con un debate legislativo. Existe actualmente un proyecto en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados orientado a convertir la prevención del cáncer colorrectal en una política de alcance nacional con el objetivo de fortalecer una política federal que contemple cómo se organiza el circuito completo: identificación de la población objetivo, convocatoria, testeo, seguimiento de resultados, acceso a colonoscopía, diagnóstico, tratamiento y continuidad de cuidados.
«En estos años aprendimos algo que excede al cáncer de colon. Los grandes cambios en salud no empiezan solamente dentro del sistema de salud, empiezan cuando logramos que una sociedad decida que un problema importa», sintetizó Emilia Caro y concluyó: «Cuando Fundación GEDYT toca una puerta, somos una organización. Cuando la tocamos con más de 100 instituciones detrás, es un país hablando».